La preservación del patrimonio arquitectónico en América Latina ha dejado de ser una tarea puramente estética para convertirse en un campo de batalla científico y social. En este contexto, el CONICET ha formalizado un convenio de asistencia técnica con la empresa CONARDI S.A. para intervenir en el Templo San Buenaventura de Yaguarón, Paraguay. Esta acción, enmarcada en el programa estatal «Tekorenda», no solo busca consolidar la estructura del edificio del siglo XVIII, sino que es una pieza fundamental para que el sitio sea declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Según la investigadora Victoria Roca, este proceso permite volcar la formación de la universidad pública argentina en un escenario donde la excelencia de sus recursos humanos es clave para el “desarrollo cultural y científico del país y de toda la región”.
El edificio como documento histórico
La metodología aplicada en el templo rompe con la restauración tradicional al proponer una lectura arqueológica de la arquitectura. A través de excavaciones y el análisis de la materialidad, el equipo liderado por Roca busca reconstruir las etapas evolutivas de esta joya del barroco hispano-guaraní. La técnica se centra en las denominadas estratigrafías murarias, un método que permite identificar capas pictóricas y materiales ocultos bajo intervenciones posteriores. Como señala la arqueóloga, el objetivo es que las paredes revelen el pasado, ya que “es el mismo edificio el que cuenta su historia”.

Transferencia técnica y empoderamiento local
Uno de los puntos más críticos de esta intervención es su dimensión territorial y política. A diferencia de otros proyectos que operan bajo una lógica extractiva de conocimiento, esta asistencia técnica prioriza dejar capacidad instalada en la comunidad paraguaya. El programa contempla la capacitación in situ de auxiliares de campo locales, otorgándoles herramientas para que ellos mismos custodien su legado cultural. Roca enfatiza que este modelo es vital porque reconoce al templo como un “patrimonio vivo” que la comunidad habita, defiende y, tras esta intervención, podrá gestionar de forma autónoma.
Vinculación tecnológica como puente social
La participación argentina en Paraguay bajo estándares internacionales de intervención patrimonial subraya una tendencia creciente: la ciencia como herramienta de diplomacia y desarrollo regional. El proyecto demuestra que la vinculación tecnológica puede resolver problemas complejos de conservación mientras genera un impacto social directo a través de la transferencia de saberes especializados. Para los responsables del proyecto, la importancia radica en que estas intervenciones funcionan como un “puente para transferir conocimiento científico directamente a la sociedad”, redefiniendo el rol de los organismos estatales de ciencia en el siglo XXI.

