En el marco de la 80.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el analista internacional Federico Montero advirtió en declaraciones al programa Caballero de Día (Somos Radio AM 530) sobre el viraje agresivo de la diplomacia estadounidense. Durante la entrevista, Montero señaló que el discurso de la representación norteamericana responde a una lógica de campaña interna, reconociendo que «estoy todavía tratando de salir del estupor del discurso de Donald Trump». Esta intervención expuso la intención de reestructurar las reglas del sistema internacional mediante acciones unilaterales y provocaciones meditadas.
El análisis puso en evidencia cómo la retórica de Washington busca afianzar el dominio estratégico en zonas clave de conflicto global. Montero enfatizó que las alusiones a Medio Oriente y América Latina reflejan una postura maximalista donde Estados Unidos pretende arrogarse la potestad de intervenir ante cualquier amenaza, destacando que el orador pronunció la polémica frase «los ganadores tienen derecho a quedarse con los despojos» para justificar el despojo de recursos y el sometimiento político regional.
Groenlandia, Malvinas y la reconfiguración del Atlántico Sur
Uno de los puntos más alarmantes señalados por el especialista fue el interés demostrado hacia regiones de alta significación geotáctica, como Groenlandia y el Ártico. Según Montero, los recientes acuerdos de defensa revelan «un avance mucho mayor en un punto que considera estratégico que es el paso por el Ártico», lo que demuestra la prioridad otorgada al control de las cadenas de suministro globales y la infraestructura de transporte oceánico.
Esta proyección geopolítica encuentra un correlato directo en la disputa por el Atlántico Sur y la Antártida, donde las reuniones bilaterales con Gran Bretaña reactivan la controversia por las Islas Malvinas. Montero sostuvo que «Estados Unidos tiene un interés en tener una presencia en el Atlántico Sur», alertando que la postura alineada de la diplomacia argentina, caracterizada como un «giro malvinizador trucho», debilita la posición soberana histórica del país en los foros internacionales.
La respuesta de Lula da Silva y el contrapeso multilateral
Frente a este despliegue imperial, el discurso del presidente brasileño Lula da Silva se erigió como la principal voz de resistencia multilateral en la cumbre. El analista destacó la firmeza del mandatario al proclamar que «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie», marcando una distancia categórica respecto de la doctrina de seguridad promovida por la Casa Blanca y reafirmando el compromiso con un orden internacional policéntrico.
La disputa entre ambos modelos diplomáticos tendrá un punto de inflexión en los próximos procesos electorales de la región, particularmente en Brasil. Montero advirtió que una eventual victoria de las fuerzas de extrema derecha convertirá al gigante sudamericano en «una polea de transmisión de los intereses norteamericanos», neutralizando el margen de maniobra de las alianzas regionales independientes.
El «Escudo de las Américas» y la nueva doctrina de seguridad regional
En el plano de la seguridad continental, el avance de iniciativas unilaterales como el denominado ‘Escudo de las Américas’ reinstala viejas doctrinas de control social. El especialista explicó que este formato busca imponer «un esquema de seguridad regional por fuera de la OEA», apelando al concepto reconfigurado del enemigo interno para criminalizar la protesta social y las organizaciones populares bajo el pretexto del combate al narcotráfico.
Finalmente, Montero concluyó que la convergencia entre la agenda de seguridad de Washington y los gobiernos ultraliberales locales configura un escenario de alto riesgo democrático. Para el especialista, las reformas normativas vigentes operan como «un caballo de Troya» destinado a institucionalizar un giro autoritario violento que atenta contra los derechos fundamentales en toda la región.

