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La devastación de la Amazonía pone en riesgo la «máquina de lluvia» que abastece a América del Sur

Un reporte de Agência Brasil firmado por Tâmara Freire advierte que la deforestación, los incendios y la sequía amenazan la "máquina de lluvia" de la Amazonía, un sistema vital de ríos voladores que regula el clima y el suministro de agua en toda América del Sur.

La destrucción ambiental y las alteraciones climáticas ponen en peligro la estabilidad de la selva amazónica y su capacidad para generar precipitaciones a escala continental. Según un reporte periodístico firmado por la enviada especial Tâmara Freire desde Ecuador y publicado por Agência Brasil, diversas investigadoras advierten sobre los graves riesgos que enfrenta el bioma amazónico y su impacto directo en el clima de toda América del Sur.

El ecosistema amazónico alberga una red hidrológica conocida por la comunidad científica como «ríos voladores«, sustentada por la transpiración constante de aproximadamente 400 mil millones de árboles. Marielos Peñaclaros, copresidenta del Panel Científico por la Amazonía —entidad que agrupa a más de 350 especialistas—, explicó que este sistema constituye la columna vertebral que sostiene los ciclos del agua, del carbono y de los nutrientes en los ámbitos local, regional y global.

Minería, deforestación y efectos regionales de la sequía

La conectividad biológica del mosaico de ecosistemas terrestres y acuáticos que integran la región se halla fragmentada por la expansión de la minería, el narcotráfico, la deforestación y los incendios forestales. Estas intervenciones dañan de forma directa la relación interdependiente que las comunidades locales e indígenas mantienen con la naturaleza a través de sus prácticas de manejo e intercambios culturales.

A la presión antrópica se suma la intensificación de eventos climáticos extremos derivados del calentamiento global. Durante 2024, la cuenca amazónica enfrentó la peor sequía de su historia reciente debido a los efectos del fenómeno El Niño. La falta de lluvias afectó al 88 % del territorio amazónico y paralizó el funcionamiento habitual de la denominada «máquina de lluvia«.

Las consecuencias de esta crisis superaron los límites geográficos de la selva. La reducción del caudal hídrico generó problemas severos en el suministro de agua potable en Bogotá, Colombia, mientras que en Quito, Ecuador, la escasez de agua derivó en cortes en el suministro de electricidad. Peñaclaros remarcó que este escenario evidenció que los fenómenos ocurridos en la Amazonía impactan de forma directa en millones de personas que habitan fuera de la región.

Alerta por un «super El Niño» y propuestas de restauración

Ante los pronósticos sobre la posible ocurrencia de un evento de super El Niño, la comunidad científica manifestó su preocupación por las consecuencias ecológicas inmediatas. La investigadora Julia advirtió que las sequías severas incrementan la mortalidad de los árboles por fallas hidráulicas e intensifican los incendios. Esta degradación provoca que el bioma pierda su capacidad como sumidero de carbono y pase a convertirse en una fuente emisora de gases de efecto invernadero.

Peñaclaros enfatizó que la Amazonía se aproxima a un punto de no retorno y que la interrupción total de su conectividad ecológica tendría consecuencias catastróficas a nivel global. Para mitigar este deterioro, la especialista afirmó que la solución de fondo requiere una reducción drástica de las emisiones mediante la sustitución de combustibles fósiles por energías limpias, acompañada de inversiones destinadas a la restauración de áreas degradadas y la reconexión de los ecosistemas afectados.

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