La gestión que el gobierno de Javier Milei lleva adelante en la Casa Argentina de París ha dejado de ser una disputa interna de la comunidad de becarios para convertirse en un conflicto diplomático de escala municipal y nacional en Francia. En las últimas horas, el Ayuntamiento de París solicitó formalmente al Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores francés (Quai d’Orsay) que inicie una “exhaustiva investigación” sobre el funcionamiento de la institución, ubicada en la prestigiosa Ciudad Internacional Universitaria de París (CIUP).
La ofensiva institucional fue impulsada por Mélody Tonolli —concejala de Universidad, Investigación y Vida Estudiantil del consistorio parisino— junto a otros funcionarios de la gestión del nuevo alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire. En una carta dirigida a la cancillería gala, los firmantes expresaron que, de confirmarse las irregularidades denunciadas por los residentes de la institución, los hechos “justificarían una enérgica protesta por parte del Ayuntamiento de París” debido a la abierta violación de las normas de convivencia y el estatuto ético del campus.
Un bastión de la «batalla cultural» en el centro de la CIUP
El principal señalado por el Ayuntamiento de París es el director de la Casa Argentina, el franco-argentino Santiago Muzio, nombrado en septiembre de 2024 bajo la órbita de la Secretaría de Educación, que hoy depende del Ministerio de Capital Humano conducido por Sandra Pettovello. A diferencia de otras residencias internacionales, la Casa de la Argentina cuenta desde su fundación en 1928 con un estatus particular: depende administrativamente de manera directa del Estado argentino y no de la administración unificada de la CIUP.
Según informes difundidos por diversos medios franceses y argentinos, y ratificados por el escritor y periodista residente en París Carlos Schmerkin en diálogo con Marcos Citadini para AM 530, el director Muzio ha transformado el espacio de convivencia estudiantil en una plataforma de propaganda ideológica. El reclamo parisino detalla que la gestión de Muzio ha facilitado las instalaciones públicas de la residencia para encuentros y formaciones de grupos de la extrema derecha internacional que difunden discursos discriminatorios, homofóbicos y posturas «negacionistas del Holocausto», conductas estrictamente prohibidas por las normas de la universidad francesa.
Persecución ideológica y desguace de la memoria
El conflicto no se limita al uso indebido de las instalaciones. La carta oficial del Ayuntamiento recoge las denuncias de estudiantes que sufrieron el hostigamiento, la no renovación arbitraria de contratos y el desalojo sin soluciones habitacionales de al menos 13 residentes. De acuerdo con las fuentes periodísticas consultadas, los desalojos se ejecutaron bajo criterios puramente ideológicos y políticos, camuflados detrás de valoraciones subjetivas de «mérito» que Muzio se niega a transparentar públicamente.
Un hito clave en la escalada de tensión ocurrió en febrero de 2026, cuando Muzio ordenó retirar, sin consulta ni aviso previo, la placa conmemorativa en homenaje a los 30.000 detenidos-desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983). Dicha insignia había sido instalada en 2022 por la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia con el aval de la dirección de aquel momento.
La respuesta de las autoridades universitarias francesas ante la afrenta negacionista fue inmediata: el 24 de marzo de 2026, la dirección general de la CIUP inauguró una nueva placa conmemorativa en un edificio situado justo enfrente de la Casa Argentina. Schmerkin definió el acto como una «compensación» política y una reafirmación del histórico compromiso de Francia con la defensa de los derechos humanos y los valores democráticos.
Implicancias diplomáticas y control interno bajo la lupa
La denuncia del Ayuntamiento de París coloca bajo extrema presión al Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, que a través de un escueto comunicado se limitó a señalar que ofrecerá una respuesta «lo antes posible». Por su parte, la Casa Argentina permanece en un estricto silencio desde que las acusaciones fueron asentadas formalmente a finales de julio.
El escándalo trasciende las fronteras europeas. En el plano local, el diputado Agustín Rossi solicitó formalmente informes a la Agencia de Acceso a la Información Pública. Rossi elevó un pliego de 17 preguntas dirigidas a la ministra Sandra Pettovello para que brinde explicaciones sobre si la gestión de Muzio en París ha adherido o no a la carta de valores y neutralidad de la Ciudad Internacional Universitaria de París.
Asimismo, en el plano estrictamente diplomático, las versiones recogidas por el periodismo especializado señalan fuertes discrepancias de trabajo y una tirante relación entre Muzio y el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, quien observa con preocupación cómo la polémica opaca el plano de las relaciones bilaterales.
La resolución de este conflicto tiene un calendario ajustado. Javier Milei tiene programado arribar a la capital francesa el próximo 30 de septiembre para presidir la «Argentina Week in Paris» en la OCDE, un evento comercial diseñado para captar inversiones con la participación de empresarios y gobernadores de diversas provincias. Sin embargo, la movilización activa de la comunidad de residentes argentinos en París promete trasladar el reclamo de la Casa Argentina a las puertas mismas de las actividades oficiales del presidente, convirtiendo lo que pretendía ser una misión comercial en un incómodo escenario de protesta internacional contra el negacionismo y el hostigamiento estatal.

