La tasa de suicidios en la Argentina ha alcanzado un pico histórico, generando una profunda alarma en el sector sanitario. En una entrevista radial realizada por el periodista Fernando Borroni en Radio 10, el doctor Alberto Trimboli, fundador y actual presidente de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), advirtió que «en el año 2025 hubo 5200 suicidios en nuestro país con una tasa del 9% por encima por primera vez también en la historia de la media de la OMS» . Este escenario sitúa la tasa de mortalidad por esta causa en 11,8 casos por cada 100.000 habitantes, superando ampliamente la incidencia de muertes registradas en hechos delictivos violentos.
El peso de los determinantes sociales en la crisis de salud mental
Frente a las posturas que reducen esta problemática a una dimensión estrictamente individual, el especialista enfatizó el peso de la coyuntura estructural en el bienestar de la población [5]. Trimboli señaló que, si bien el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, «los determinantes sociales influyen totalmente en la vida de las personas de las comunidades de las sociedades». De este modo, variables del entorno como la pobreza, la desigualdad, la violencia y la falta de servicios básicos de infraestructura actúan como factores condicionantes que el Estado no puede desatender, especialmente cuando se combinan con la ausencia de respuestas institucionales articuladas.
El vacío digital y la soledad de la juventud
El impacto de esta crisis golpea con especial dureza a las franjas de menor edad, expuestas a un aislamiento social creciente en entornos virtuales. Trimboli analizó que las causales de este incremento en la juventud incluyen la falta de empleo y la pobreza, en un marco de desamparo donde «los jóvenes se encuentran en soledad muchas veces eh y se encuentran con una inteligencia artificial que le es empática». En este sentido, el contraste entre una tecnología de simulación receptiva y un Estado que desliga sus responsabilidades incrementa los niveles de angustia y desamparo en este segmento poblacional.
Implicancias políticas: El Estado como factor determinante
La desconexión estatal y el retiro de las políticas de acompañamiento directo agravan sustancialmente el cuadro de vulnerabilidad social [4, 5]. El titular de la AASM cuestionó la narrativa oficial de tratar estas crisis como asuntos individuales o disputas «entre privados», argumentando firmemente que «las políticas económicas influyen en la vida de las personas con lo cual el Estado es un factor determinante de estas cuestiones» . Bajo este análisis crítico, la falta de empatía gubernamental frente a problemáticas económicas urgentes, como el sobreendeudamiento familiar, genera un vacío de contención que agudiza el sufrimiento psíquico cotidiano.
La reforma de la Ley de Salud Mental: ¿Un recorte de derechos?
La situación se complejiza aún más ante los intentos del Poder Ejecutivo nacional de modificar de forma unilateral la Ley de Salud Mental vigente. Según denunció el experto, la intención oficial de reemplazar el concepto de «padecimiento mental» por el de «trastorno» busca limitar la cobertura solo a quienes posean un diagnóstico psiquiátrico severo, lo cual «lo que hace es achicar enormemente la cantidad de personas que vamos a tener derecho al sistema de salud mental». Esta reforma regresiva excluiría del sistema a quienes atraviesan sufrimientos derivados de pérdidas afectivas o dificultades socioeconómicas severas, beneficiando económicamente a corporaciones de medicina privada.
El retorno del modelo asilar y el lucro empresarial
Finalmente, el retroceso normativo implicaría la reactivación de prácticas de internación asilar largamente cuestionadas por los consensos sanitarios internacionales. Trimboli alertó sobre las implicancias de habilitar nuevamente los hospitales psiquiátricos monovalentes, señalando de forma tajante que «este gobierno lo que quiere hacer es habilitar nuevamente los monovalentes». Esta medida contradice flagrantemente las directrices de la Organización Mundial de la Salud y representa, bajo el criterio del entrevistado, un retorno al modelo de encierro crónico orientado al lucro empresarial de las clínicas privadas en detrimento del bienestar comunitario.

