Crónica de una represión continuada: Del asalto en el Mediterráneo a los golpes en Bilbao
El retorno de los activistas de la Global Sumud Flotilla al Estado español el pasado sábado 23 de mayo de 2026 estuvo marcado por un contraste de violencia y tensiones políticas. Según reportó el medio teleSUR, los integrantes de la misión solidaria con Gaza, que ya habían sido víctimas de asaltos y detenciones por parte del ejército de Israel en aguas internacionales, fueron recibidos en el aeropuerto de Bilbao con una intervención de la policía autonómica vasca (Ertzaintza) que resultó en agresiones físicas documentadas en video. El periodista Ahmed Shihab-Eldin cuestionó el trasfondo de este accionar al señalar que estos agentes son «los mismos policías que han tomado 1.6 millones de euros en contratos de seguridad israelíes», sugiriendo una preocupante interconexión en las lógicas de control.
Interconnected global repression.
We are outraged by the violent assault by the Ertzaintza
(Basque autonomous police) against newly returned flotilla participants at Bilbao
Airport.This is what is what the spread of violence looks like. The result of unchecked aggression… pic.twitter.com/jBZo5cOod9
— Global Sumud Flotilla (@gbsumudflotilla) May 23, 2026
Violencia en la terminal aérea y vínculos de seguridad
El incidente en el aeropuerto de Loiu se desencadenó cuando efectivos de la Ertzaintza impidieron por la fuerza que un familiar abrazara a uno de los activistas recién llegados. Mientras que la versión oficial del Departamento de Seguridad alegó «desobediencia grave, resistencia y atentado contra agente de la autoridad» por supuestamente interrumpir el paso, las imágenes virales muestran a agentes golpeando repetidamente con porras a personas que ya estaban en el suelo. La propia organización Global Sumud Flotilla manifestó su indignación ante lo que calificó como una «agresión violenta de la Ertzaintza contra los participantes de la flotilla recién regresados», vinculando este episodio con un patrón global de represión hacia la solidaridad con Palestina.
✈️Request for Support✈️
15 U.S. delegates of the Global Sumud Flotilla will be returning to the United States at JFK airport on Sunday morning.
We are asking people to show up in support, as some participants have been detained for questioning, because of the groundless… pic.twitter.com/TAHbdUrRdG
— Alex Colston (@enoughformethx) May 23, 2026
El calvario en manos de las fuerzas israelíes
Los testimonios de los 430 activistas internacionales exponen un nivel de brutalidad que trasciende la intercepción marítima, incluyendo denuncias de violencia psicológica y sexual durante su detención previa a la deportación desde Estambul. Neus Belda, una de las activistas que viajaba en el barco Tenaz, describió una actitud de crueldad sistemática por parte de los militares y carceleros israelíes, afirmando que «ellos disfrutan viéndote sufrir; te pegan un golpe y los demás se ríen». Estas declaraciones refuerzan las acusaciones de «violencia gratuita» ejercida impunemente contra civiles que intentaban romper el bloqueo a la Franja de Gaza.
El «sadismo» como estrategia de control
Shocking police violence against injured @gbsumudflotilla members in Bilbao airport after they arrived home from israeli brutality and custody pic.twitter.com/fRi5EqKqCO
— Sarah Wilkinson (@swilkinsonbc) May 23, 2026
La experiencia de esta segunda flotilla del mes de mayo fue descrita por sus participantes como notablemente más agresiva que misiones anteriores. Santiago González Vallejo, veterano de la iniciativa, relató que los captores los inmovilizaban para «golpearnos de forma sistemática», negándoles necesidades básicas como el acceso al baño por periodos de hasta 15 horas. La activista Neus Belda coincidió en que los agresores operan bajo una lógica inhumana, subrayando que los soldados «tienen placer en verte sufrir; es algo sádico», mientras utilizaban armamento como bolas de plástico que causaron heridas de tal gravedad que requirieron intervenciones quirúrgicas por necrosis cutánea.
Implicancias diplomáticas y disparidad de criterios

El Gobierno de Israel, a través de su Ministerio de Exteriores, utilizó el incidente en Bilbao para burlarse de la administración de Pedro Sánchez, exigiendo sarcásticamente explicaciones sobre el trato a los activistas. Ante esta provocación, el activista brasileño Thiago Ávila respondió de forma tajante: «Vergüenza debería darles burlarse de este incidente; ustedes son los que propagan la violencia por todo el mundo». Esta tensión diplomática se enmarca en un escenario donde, mientras en Bilbao se producía la represión, otros 20 activistas eran recibidos en Barcelona por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, evidenciando una fractura en el manejo político y territorial de la crisis dentro del propio Estado español.

