En declaraciones vertidas en el programa Un buen comienzo de la emisora Somos Radio AM 530, el senador nacional por La Rioja, Fernando Rejal (Unión por la Patria), manifestó su profunda preocupación por la inminente votación de la reforma a la Ley de Tierras en la Cámara Alta. El legislador advirtió sobre la falta de acceso al texto definitivo que se pretende tratar, señalando que «no nos llega el proyecto… estamos a horas cuando en realidad los proyectos deben estar por lo menos con una semana de antelación para que lo podamos estudiar». Esta opacidad procedimental sugiere una estrategia de negociación de último momento que elude el análisis técnico necesario para una norma de tal magnitud.
La iniciativa gubernamental ha atravesado sucesivas modificaciones en un intento por consolidar una mayoría parlamentaria que aún se presenta esquiva. Según el senador riojano, este dinamismo en el articulado responde a una falta de consenso genuino, afirmando que «nos van cambiando la bocha en medida que van buscando los votos pero no lo tienen porque en realidad hay una enorme resistencia para aprobar esta ley». Rejal defiende la vigencia de la Ley 26.737 actual, calificándola de eficiente y señalando que no existen razones de peso para alterar sus preceptos fundamentales sobre los límites a la propiedad extranjera.
Uno de los puntos más críticos señalados en la entrevista es el mecanismo de presión política que el Ejecutivo Nacional ejercería sobre los mandatarios provinciales para garantizar el acompañamiento legislativo. Rejal describió una lógica de premios y castigos financieros, donde «la presión es económica: si vos votas bien te mando plata y si no votas bien no te mando plata». Esta dinámica pone en tensión el federalismo, supeditando la autonomía de los gobernadores a las necesidades de financiamiento de sus distritos, especialmente en un contexto de recorte de fondos extracoparticipables y obras públicas.
El análisis territorial de Rejal destaca que el interés de los capitales extranjeros no es aleatorio, sino que se concentra en zonas con abundancia de recursos estratégicos como el litio, el gas y el agua dulce. El senador enfatizó que, ante la riqueza natural del país, «lo que les interesa es esa tierra rudar fértil y vienen por ella». Actualmente, ya existen 37 departamentos en Argentina que han superado el límite del 15% de extranjerización fijado por la norma vigente, lo que indica que la reforma profundizaría una tendencia de concentración ya existente en áreas clave.
Como ejemplo de las consecuencias sociales y jurídicas de la extranjerización sin control, Rejal rememoró un caso en su provincia donde se vendieron 200.000 hectáreas con un centro poblado incluido. En dicho escenario, denunció que los compradores «empezaron a hacer firmar comodatos a la gente» para que los habitantes originales reconocieran una propiedad ajena sobre sus propias viviendas históricas. Este tipo de situaciones, según el legislador, evidencia el riesgo de desplazamiento de comunidades locales frente al avance de grandes grupos concentrados de capital.
Finalmente, el legislador vinculó esta reforma con un marco de desregulación más amplio que incluye la Ley de Manejo del Fuego y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Rejal criticó los beneficios otorgados al capital transnacional en detrimento de la producción local, subrayando que «estas extensiones impositivas que ellos tienen… la estamos pagando todos», mientras el tejido industrial nacional sufre el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas. Para el senador, el debate trasciende lo técnico para convertirse en una cuestión de soberanía básica: «estamos realmente entregando el patrimonio, esto es grave, gravísimo».

