El gobierno de los Estados Unidos ha anunciado un cambio de paradigma en su denominada «guerra contra las drogas», al confirmar que planea ejecutar operaciones militares terrestres en territorio latinoamericano. La información, publicada originalmente por el portal teleSUR con base en reportes de La Jornada y agencias internacionales, detalla que este anuncio fue realizado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una visita oficial a Panamá el pasado 13 de agosto. Hegseth fue enfático al señalar que “será el mismo efecto en tierra, y por eso estamos trabajando con Ecuador, Colombia” para combatir a las organizaciones criminales en sus propios territorios.
La expansión de la «Coalición Americana» (A3C)
Esta nueva estrategia se sustenta en la Coalición Americana contra los Cárteles (A3C), una alianza liderada por Donald Trump que agrupa a 19 países de la región. Bajo una retórica de defensa hemisférica, el funcionario estadounidense aseguró a través de sus canales oficiales que “estamos fortaleciendo la coalición de socios soberanos comprometidos con la derrota de las redes narcoterroristas”, lo que implica una mayor integración de las fuerzas militares locales a los objetivos operativos de Washington. Sin embargo, esta «cooperación» plantea serios interrogantes sobre la autonomía de las naciones implicadas y la delegación de facultades de seguridad interna a una potencia extranjera.
Antecedentes y el costo humano de la intervención
El esquema presentado no es un hecho aislado, sino la continuación de un plan aprobado en septiembre del año pasado que ya permitía bombardeos aéreos contra lanchas en aguas internacionales. La gravedad de este antecedente reside en que, según reportes oficiales citados por la fuente, dichas acciones han provocado ya al menos 215 muertes bajo la etiqueta de operaciones contra sospechosos de tráfico de estupefacientes. Hegseth justificó la necesidad de trasladar estas tácticas al suelo firme alegando que el objetivo es “llevar la lucha a los DTO (organizaciones designadas terroristas) en tierra”, equiparando así el combate al narcotráfico con operaciones de contrainsurgencia o antiterrorismo.
Implicancias políticas y territoriales
La mención directa de países como Ecuador y Colombia como socios prioritarios sitúa a la región andina nuevamente en el epicentro de la estrategia de defensa estadounidense. Asimismo, el agradecimiento público de Hegseth a Jamaica por su apoyo a las operaciones militares subraya la consolidación de un bloque regional alineado con el Pentágono. En este contexto, Hegseth afirmó que “la Coalición Americana contra los Cárteles (A3C) está transformando el compromiso en acción”, una declaración que anticipa una presencia militar más activa y directa en zonas donde se detecten actividades de organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

