El mapa productivo de la provincia de Misiones enfrenta transformaciones profundas provocadas por la desregulación de los mercados regionales y la pérdida de mecanismos estatales de fijación de precios sostén. En una entrevista concedida al programa ODPT transmitido por Somos Radio AM530, Jorge Skripczuk, productor de Aristóbulo del Valle y presidente de la Asociación Impulso Yeratero, brindó un crudo diagnóstico sobre el impacto territorial de estas medidas en las familias agrícolas y alertó que «hay productores que hoy están abandonando sus chacras y se están yendo a buscar el sustento a los países vecinos».
Éxodo rural y parálisis económica en la chacra misionera
El deterioro de las condiciones de vida en el entorno rural no solo paraliza las economías locales, sino que altera la dinámica demográfica de la frontera internacional. La pérdida de ingresos mínimos garantizados impulsó la emigración de cosecheros y pequeños colonos hacia el sur de Brasil en busca de empleos estacionales. La profundización del esquema de financiamiento privado empeoró la situación del eslabón más débil de la cadena, sobre lo cual Skripczuk remarcó que a las familias rurales «no les queda otra que ir a buscar el sustento, sobrevivir, porque acá la yerba ya no hay más; estamos peor que en los 90, 2000».
El desmantelamiento del INYM y el quiebre institucional
La desarticulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) mediante el DNU 70/2023 despojó a la actividad de su histórico órgano de concertación y arbitraje. El ente autonómico, constituido originalmente tras protestas masivas para contener la concentración industrial, fue neutralizado sin debate parlamentario previo. Al evaluar el argumento oficial que justifica la desregulación, el dirigente gremial cuestionó el avasallamiento institucional señalando que «lo están desarmando con un DNU, sacando una ley nacional; es inconstitucional lo que están haciendo».
La eliminación de los precios oficiales mínimos desprotegió a miles de colonos ante las grandes plantas procesadoras e industrias molineras, restaurando asimetrías históricas en la negociación comercial. La narrativa estatal que presenta la eliminación del instituto como un ahorro público resulta técnicamente falaz, dado que el organismo se financiaba con recursos propios del sector. Respecto a la opción de desmantelar la institución en lugar de optimizarla, Skripczuk enfatizó que «si se pincha una cubierta de un auto hay que repararlo o cambiarlo, pero no tirar el auto afuera».
La paradoja agroquímica: glifosato y viabilidad técnica
En paralelo a la crisis económica, la decisión del gobierno provincial de frenar la prohibición del glifosato reabrió la controversia técnica y ambiental en la región. Si bien el debate político se centra en la productividad inmediata frente a la transición agroecológica, la aplicación directa del químico presenta severos límites biológicos en el manejo del yerbal. Explicando la fisiología del arbusto frente a los químicos, el productor advirtió que «si a la yerba le ponemos [glifosato] se muere la planta y no es tan sencillo de reponer, lleva entre 6 y 7 años».
Costos en alza y tensión con el modelo nacional
El desfasaje económico se agrava por el aumento sistemático de los insumos operativos esenciales, como combustibles y fletes, en contraste con el congelamiento de los valores de la materia prima. Mientras la inflación de costos continúa presionando la caja de los productores, los valores liquidados por las industrias se mantienen retrasados respecto a los niveles del año previo. Sobre la brecha entre costos y precios, el titular de Impulso Yeratero detalló que «tuvimos más de 50 pesos de incremento en el gasoil cuando nuestros productos están estancados desde el 2023».
El descontento en el interior profundo choca directamente con la orientación económica del Poder Ejecutivo Nacional, que sugiere la reconversión de actividades consideradas poco competitivas. Frente al distanciamiento de las autoridades nacionales respecto a la sostenibilidad de las economías regionales, el referente yeratero concluyó de forma categórica que «dijo Sturzenegger que si no le cierra la yerba que hagan otra cosa; me parece que ellos son los que tienen que hacer otra cosa porque no saben gobernar».

