La ciudad de Barcelona es sede este 17 y 18 de abril de la Global Progressive Mobilisation (GPM), un encuentro de escala internacional que busca articular una respuesta coordinada frente al ascenso de las fuerzas de extrema derecha y el deterioro de los marcos democráticos globales. La iniciativa, impulsada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, convoca a representantes de más de 100 partidos políticos de los cinco continentes en el recinto de la Fira Gran Via.
El evento se desarrolla en un contexto de alta inestabilidad geopolítica, marcado por conflictos bélicos en Oriente Medio y presiones económicas derivadas del aumento del precio del petróleo. Según los organizadores, el foro no se plantea como un frente exclusivo contra figuras individuales, sino como un espacio para proponer alternativas progresistas ante desafíos como la crisis climática, la desigualdad salarial y el impacto de la inteligencia artificial en la vida cotidiana.
La participación argentina: financiamiento y posicionamiento político
La delegación argentina tiene un papel destacado en la cumbre. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, viajó con una agenda que combina el debate ideológico con la gestión institucional. Kicillof participa en paneles sobre el vínculo entre la Unión Europea y América Latina, y busca activamente vías de financiamiento alternativas para su distrito ante la paralización de recursos por parte del gobierno nacional de Javier Milei.
Por su parte, el Partido Justicialista (PJ) envió una comitiva oficial por instrucción de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La delegación, encabezada por el senador Eduardo «Wado» de Pedro, incluye a legisladores como Jorge Taiana, Eduardo Valdés y Nicolás Trotta. Sus ejes de intervención se centran en la denuncia de lo que consideran «prácticas autoritarias» y lawfare en la Argentina, además de expresar un firme rechazo a la escalada belicista global.
Asimismo, el Partido Socialista argentino está representado por su presidenta, Mónica Fein, y el diputado Esteban Paulón, quienes participan en los debates de la Internacional Socialista y la Alianza Progresista para fortalecer los lazos de la izquierda democrática regional.
Un eje de líderes para la «defensa de la democracia»
En paralelo al foro de partidos, se celebra la IV Reunión en Defensa de la Democracia, una cumbre de alto nivel que reúne a jefes de Estado como Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay) y Cyril Ramaphosa (Sudáfrica). Un hecho significativo es la presencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en lo que representa su primer viaje oficial fuera de América y una señal de distensión en las relaciones bilaterales con España.
Presidenta @Claudiashein ✌🏽💜
Gracias por acompañar el reclamo del pueblo argentino. Latinoamérica necesita a Cristina Libre. pic.twitter.com/EkUiMNhyep
— Lucía Cámpora (@lucampora) April 17, 2026
El presidente español, Pedro Sánchez, quien también preside la Internacional Socialista, ha utilizado este escenario para posicionarse como un referente del antibelicismo y el multilateralismo renovado. En sus declaraciones, Sánchez subrayó que «las olas reaccionarias se pueden parar» y que la unidad de las fuerzas progresistas es la base para ofrecer resultados concretos que mejoren la vida material de la ciudadanía.
Desafíos de una agenda global común
A pesar del entusiasmo de la convocatoria, que cuenta con más de 3.000 inscritos, los analistas internacionales señalan retos complejos para esta «internacional progresista». Entre ellos se mencionan la fragmentación de las causas sociales, la corta duración de los ciclos electorales y la necesidad de mantener la coherencia interna ante derivas autoritarias dentro del propio espectro de las izquierdas.
La cumbre finalizará este sábado con una sesión plenaria en la sala Salvador Allende, donde Lula da Silva y Pedro Sánchez presentarán las conclusiones y una hoja de ruta para futuras movilizaciones que intenten disputar el sentido político en un mundo cada vez más fragmentado.

