El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó este martes ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que la guerra con Irán «ha terminado». Según el funcionario, esta postura se alinea con la visión del presidente Donald Trump, quien sostiene que las fuerzas iraníes están «completamente aniquiladas».
Sin embargo, esta declaración de cierre de hostilidades fue cuestionada internamente. El senador Cory Booker confrontó a Rubio señalando que, a pesar del discurso oficial de victoria, el pueblo estadounidense continúa percibiendo las consecuencias económicas del conflicto, especialmente en el aumento de los costos de los combustibles.
En sintonía con este escepticismo, un informe publicado por el medio Politico —y difundido por el diario RT— indica que dentro de la Casa Blanca existe un profundo sentimiento de agotamiento y desánimo. Fuentes cercanas a la administración describen la situación como un «atolladero» donde el conflicto se ha extendido el doble de lo previsto inicialmente, generando una atmósfera de apatía entre los funcionarios.
La soberanía del Estrecho de Ormuz en el centro del debate
En el plano regional, la tensión se ha desplazado hacia el control de las rutas marítimas comerciales. El portavoz del Parlamento iraní, Abbas Goudarzi, declaró a la agencia ISNA que Teherán está considerando seriamente la nacionalización del Estrecho de Ormuz.
De concretarse esta medida, el país persa buscaría establecer una soberanía estricta sobre la vía marítima, condicionando el tránsito de buques neutrales al cumplimiento de normativas impuestas por su gobierno. Goudarzi vinculó esta posible decisión a las agresiones persistentes de EE.UU. e Israel contra territorio iraní.
Este escenario se desarrolla tras semanas de intercambios bélicos esporádicos en la zona. Según reportes de Reuters e informes de RT, durante el mes de mayo se registraron bombardeos estadounidenses contra instalaciones militares iraníes en las cercanías del estrecho, seguidos por ataques de represalia por parte de las fuerzas de Teherán.
Negociaciones diplomáticas y el frente libanés
El proceso de diálogo entre ambas potencias atraviesa una fase de incertidumbre. La agencia iraní Tasnim informó que el equipo negociador de Teherán suspendió el intercambio de mensajes con Washington en protesta por las operaciones militares israelíes en el Líbano. Para Irán, el cese de hostilidades contra la nación árabe era una condición previa innegociable para avanzar en el alto el fuego regional.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha mostrado reacciones ambivalentes. Inicialmente manifestó indiferencia ante la posible ruptura del diálogo, afirmando que le «da completamente igual» si las conversaciones terminan. No obstante, tras una comunicación con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el mandatario estadounidense aseguró que las negociaciones con la República Islámica «continúan a buen ritmo».
Esta contradicción entre el triunfalismo diplomático de Rubio y la realidad de estancamiento operativo reportada desde la Casa Blanca mantiene el escenario internacional en una tensa expectativa.

