Tras nueve meses de caída ininterrumpida, la recaudación de mayo de 2026 mostró un signo positivo de entre el 1,4% y el 1,7% real. Sin embargo, la lectura triunfalista de medios como La Nación, que presentan el dato como un «salvavidas» para la gestión de Luis Caputo, choca con la fragilidad de los números reales: el repunte es un maquillaje estacional y normativo.
El factor Ganancias: calendario y presión legal
La mejora de los ingresos, que sumaron $21,51 billones, se explica casi exclusivamente por el Impuesto a las Ganancias, que aportó $8 billones con una suba real del 26%. Este salto no responde a una mejora económica, sino a dos factores técnicos:
- Estacionalidad: El vencimiento de los saldos de declaraciones juradas de sociedades con cierre en diciembre, el más importante del año.
- Rigor Normativo: Los cambios de la Ley 27.799 (Régimen Penal Tributario) generaron incentivos de prescripción que forzaron un incremento en las presentaciones y el impuesto determinado.
La economía real sigue en rojo
Mientras el oficialismo celebra, los indicadores de actividad interna confirman la recesión. El IVA, termómetro directo del consumo, registró una caída real del 9,3%, acumulando diez meses de bajas consecutivas. Asimismo, los recursos de la Seguridad Social descendieron un 5,2% real, afectados por la destrucción del empleo formal y la licuación del salario real.
Incluso el sector externo restó: los Derechos de Exportación se desplomaron un 38,8% real debido a la baja de retenciones para el agro y la caída de precios internacionales. En definitiva, el superávit de mayo es una foto de calendario que oculta una tendencia de fondo: en los primeros cinco meses de 2026, la recaudación acumula una baja real del 4,9%.

