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Juicio por la Verdad: relatos inéditos y reclamo de justicia por los fusilamientos de José León Suárez

Concluyeron las audiencias del juicio por la verdad sobre los fusilamientos de 1956 en San Martín. Testimonios de sobrevivientes y familiares reconstruyeron la masacre que dio origen a "Operación Masacre", exigiendo que los crímenes sean declarados delitos de lesa humanidad.

El eco de los basurales: testimonios y revelaciones en el juicio por los fusilamientos de José León Suárez

A 70 años de la masacre que marcó la historia política argentina, la Justicia Federal de San Martín completó las audiencias testimoniales del primer juicio por la verdad sobre los fusilamientos de José León Suárez. El proceso, desarrollado en el Auditorio Hugo del Carril —ubicado a metros de donde ocurrieron los crímenes—, busca no solo establecer la verdad histórica sino que los asesinatos de 1956 sean declarados delitos de lesa humanidad.

El «fusilado que vive» y las pruebas del engaño estatal

El testimonio central de las jornadas fue enviado por Juan Carlos Livraga, quien a sus 94 años declaró desde California, Estados Unidos. Su relato, leído por la jueza Alicia Vence, describió con frialdad técnica el intento de ejecución: «Siento un disparo pasar por mi nariz, otro más en mi nariz y cara, duermo, abro los ojos, dolor siento en mi cara». Livraga recordó cómo, tras ser herido, escuchó a los oficiales decir: «Ese respira, tírenle».

Además de la sobrevivencia física, el juicio sacó a la luz la valentía de quienes ayudaron a probar la ilegalidad del procedimiento. Se destacó la figura de Edmundo Suárez, un cartero peronista que entregó a Rodolfo Walsh el «libro de locutores» de la radio estatal. Este documento fue crucial para demostrar que la ley marcial, utilizada para justificar las ejecuciones, fue difundida públicamente horas después de que los civiles ya hubieran sido detenidos y trasladados al basural.

Relatos de escape: la ropa oscura y los mil pesos de Chilavert

Una de las declaraciones más extensas y detalladas fue la de María Angélica Yunta, hija del sobreviviente Miguel Ángel Salvador Yunta. Según informó Cynthia Ottaviano para Somos Radio, Yunta describió cómo su padre, de entonces 22 años, logró salvarse gracias a que vestía ropa oscura. En una noche de oscuridad absoluta, los potentes focos policiales iluminaban a las víctimas; quienes vestían prendas claras, como Mario Brión con su remera blanca, fueron blancos fáciles.

Miguel Ángel Yunta logró escapar realizando movimientos de «cuerpo a tierra» y corriendo en zigzag. Tras huir, llegó a la estación de tren de Chilavert, donde tres jóvenes lo ayudaron dándole dinero para el pasaje. Años después, uno de esos jóvenes reconoció a Yunta en un acto y, en un gesto cargado de historia, le dijo: «Usted me debe mil pesos». Estos relatos evidencian el trauma persistente y el largo silencio de los sobrevivientes, quienes solo pudieron hablar décadas después, tras leer la obra de Walsh.

Responsabilidad institucional y el quiebre de la fuerza policial

El juicio también abordó la participación de la Policía bonaerense bajo el mando del teniente coronel Desiderio Fernández Suárez. Un testimonio impactante fue el de Norberto Álvarez, un policía de la época que fue exonerado. Álvarez relató que, al ver partir el camión de infantería desde la brigada de San Martín, preguntó qué ocurría y un oficial le respondió crudamente: «Los van a fusilar, Álvarez». El exefectivo confesó ante el tribunal que, al escuchar la orden, rompió en llanto.

La querella también enfatizó el contexto de persecución política. Se mencionaron los casos de exilio, como el de Mónica Beatriz Benavides, hija de Héctor Benavides, quien debió refugiarse en la embajada de Bolivia, y la protección brindada por el embajador de Haití en una vivienda de Vicente López.

Un veredicto que busca sentar precedentes

La iniciativa de este juicio por la verdad surgió a partir del precedente de la Masacre de Napalpí (2022). La Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de San Martín busca que la sentencia reconozca la responsabilidad del Estado argentino durante el gobierno de facto de Aramburu y Rojas. Un dato de relevancia contemporánea aportado por la fuente de teleSUR señala que el nieto del jefe policial que ordenó la matanza, Leandro Fernández Suárez, ejerce actualmente como embajador de la administración de Javier Milei en México.

Debido a la densidad de los testimonios y la importancia de la reparación histórica solicitada, el tribunal postergó la lectura del fallo, inicialmente prevista para el viernes, para el próximo lunes 22 de junio.

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