De acuerdo con la información relevada por el medio teleSUR, el país enfrenta una compleja situación ambiental y humanitaria. A los focos ígneos en diversas regiones se suman las consecuencias de un sismo que ya se cobró la vida de 294 personas.
Colombia atraviesa una emergencia dual que pone a prueba la capacidad de respuesta del nuevo Gobierno. Según informó la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (Ungrd) en un reporte citado por teleSUR, hasta el 14 de agosto se contabilizan 32 incendios forestales activos, mientras que otros dos han sido controlados y 63 extinguidos.
Los focos principales se concentran en los departamentos de Huila, Santander, Antioquia, Cesar, Quindío, Nariño y Tolima. Esta crisis ambiental coincide con las tareas críticas de asistencia tras el terremoto del pasado 10 de agosto, el cual afectó principalmente el occidente colombiano, dejando un saldo de 294 fallecidos y 320 desaparecidos.
El impacto en Tolima y la declaración de calamidad
El departamento del Tolima es uno de los más afectados por las llamas. La Gobernación declaró el estado de calamidad pública tras registrarse 39 incendios activos en 16 municipios. En la localidad de San Luis, el alcalde Ricardo Acosta informó que el fuego ha devastado más de cinco mil hectáreas.
Aunque algunos focos en Tolima, como el de Cerro Gordo, comenzaron a principios de agosto, la situación se agravó drásticamente el 10 de agosto, de forma simultánea al evento sísmico. Para contener la situación, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó el envío de un grupo de 15 soldados del Ejército para apoyar las tareas de extinción en dicha región.
Factores climáticos y advertencia oficial
La propagación del fuego se ve favorecida por condiciones climáticas extremas. El país registra temperaturas que rozan récords históricos, vinculadas a un fenómeno de El Niño Extremo que inició oficialmente en junio. Estos niveles térmicos solo son comparables con los registros de 2016 y el periodo 2023-2024.
Sin embargo, el factor humano también es motivo de preocupación para las autoridades. El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, denunció la existencia de quemas intencionales en las zonas afectadas. Arjona enfatizó que, mientras los recursos del Estado se concentran en la emergencia del terremoto, «no podemos permitir que una imprudencia genere una nueva emergencia».
Respuesta operativa frente a la crisis
La distribución de los equipos de emergencia refleja la magnitud del desafío. Mientras una parte del personal combate los incendios, en ciudades como Pereira y Cali, un contingente de 108 bomberos permanece dedicado exclusivamente a las tareas de rescate derivadas del sismo.
En el departamento de Cundinamarca, las autoridades informaron avances en las veredas de Barrial Amarillo y Palenque, donde el fuego fue controlado en un 80 por ciento. El gobernador Jorge Rey detalló que se mantendrá el apoyo aéreo con helicópteros para las descargas de agua en las zonas de difícil acceso.

