La administración estadounidense encabezada por Donald Trump formalizó un nuevo paquete de restricciones económicas contra Cuba, implementado a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Según reportó el portal informativo multimedial teleSUR, la orden ejecutiva impacta de manera directa en los flujos de movilidad internacional y en la arquitectura de transacciones financieras globales de la isla. Las medidas tensionan aún más el escenario socioeconómico cubano en un momento en que el país caribeño intenta articular reformas de apertura para captar divisas.
Restricciones a la movilidad y cierre de canales de intercambio
El gobierno de EEUU emitió otra oleada de medidas de bloqueo contra el pueblo cubano.
Entre ellas, eliminan los intercambios pueblo a pueblo y limitan aún más los académicos e investigativos.
También, se refuerzan las prohibiciones para que entidades privadas de Cuba realicen… pic.twitter.com/wTbq5uNpX1
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) September 29, 2026
En el ámbito de la circulación de personas, las directivas de la OFAC imponen un freno severo a las actividades que promovían el flujo de visitantes estadounidenses. La normativa prohíbe expresamente la organización o participación en conferencias, reuniones profesionales y eventos similares en territorio cubano para cualquier persona sujeta a la jurisdicción de EE. UU.
A esta limitación se suma la cancelación definitiva de los viajes educativos grupales bajo la categoría «people to people» (pueblo a pueblo), un mecanismo que históricamente facilitó intercambios culturales y académicos al margen de la tutela estatal directa. A partir de la entrada en vigor de esta medida, cualquier viaje educativo de esta índole solo podrá ejecutarse bajo el auspicio directo de entidades estadounidenses autorizadas, lo que reduce considerablemente la autonomía de los itinerarios y contrae la llegada de ingresos divisarios vinculados al turismo no masivo.
Cercamiento bancario, fin de los giros «U-Turn» y golpe al sector privado
El aspecto financiero constituye el núcleo de mayor impacto estructural. Las disposiciones de la OFAC prohíben cualquier transacción bancaria, directa o indirecta, con firmas incluidas en la Lista Restringida de Cuba, nómina que abarca a empresas estatales y organismos como CONSUMIMPORT, ACOREC S.A., el Ministerio de la Construcción, ACINOX Comercial, GEOMINSAL, METALCUBA y directivos del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Asimismo, Washington eliminó el mecanismo de transacciones «U-Turn», una vía técnica esencial que permitía canalizar transferencias internacionales a través del sistema bancario estadounidense aun cuando el origen y el destino final del dinero estuviesen fuera de Cuba. En paralelo, la normativa prohíbe a emprendedores y actores económicos privados de la isla abrir o mantener cuentas bancarias operativas en el exterior sin una licencia específica otorgada por la OFAC, obturando así una de las pocas válvulas de escape financiero con las que contaba el incipiente sector privado cubano.
Tensión política e implicancias en las reformas internas
La respuesta institucional del gobierno cubano se canalizó a través de sus principales voceros diplomáticos. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla manifestó públicamente su rechazo a las directivas estadounidenses señalando que «el gobierno estadounidense emitió otra ola de medidas de bloqueo contra el pueblo cubano», al tiempo que denunció que las restricciones «eliminan los intercambios entre personas y restringen aún más las actividades académicas y de investigación».
Más allá de la contienda retórica bilateral, el análisis contextual revela un cuadro de alta complejidad territorial y social. La decisión de Washington interfiere de forma directa con el plan de 176 medidas económicas lanzado por el Gobierno cubano, orientadas justamente a la captación de divisas y la vinculación con la banca internacional. Al asfixiar tanto a los organismos estatales como a los emergentes proyectos privados, las sanciones amenazan con agravar el desabastecimiento interno, restringir la llegada de insumos críticos para la población y forzar una mayor dependencia de la asistencia externa o de circuitos financieros informales.

