La mercantilización del espectáculo deportivo
En una reciente entrevista concedida al periodista Fernando Borroni en Radio 10, el entrenador y analista Ángel Cappa ofreció una mirada crítica sobre la evolución del fútbol internacional, centrando su atención en cómo las estructuras comerciales han desplazado la esencia del juego. Para Cappa, la expansión de los torneos y las modificaciones reglamentarias no responden a una mejora deportiva, sino a una lógica de rentabilidad extrema, señalando que «este mundial significa de qué manera el negocio se ha apoderado del fútbol». Bajo esta premisa, el deporte deja de ser un espacio de expresión cultural para convertirse en un producto saturado de publicidad y compromisos corporativos.
El análisis de Cappa se extiende a la implementación de nuevas normativas que alteran la dinámica tradicional de los encuentros. La segmentación del tiempo de juego y la búsqueda de espacios para la pauta publicitaria son, según el técnico, síntomas de una transformación que asimila el fútbol a otros deportes de mercado masivo. En este sentido, Cappa sostiene que la organización de los torneos actuales está «saturada de inconvenientes y de atropellos», mencionando desde el impacto ambiental de los megaeventos hasta la falta de criterios claros en la logística internacional.
Tecnología y deshumanización del arbitraje
Uno de los puntos más álgidos de la crítica de Cappa reside en el uso del VAR y la dependencia tecnológica en el arbitraje. El entrenador argumenta que la herramienta ha despojado a los jueces de su autoridad y criterio, subordinándolos a una precisión matemática que resulta ajena a la naturaleza del juego. Según su visión, «el VAR tiene un criterio tecnológico y no un criterio futbolístico», lo que genera situaciones donde se sancionan infracciones imperceptibles que no afectan el desarrollo real de la jugada, rompiendo la fluidez y la épica propia del campo.
Esta «deshumanización» del arbitraje se traduce en una inhibición de los jueces de campo, quienes evitan tomar decisiones por temor a ser contradichos por la sala de video. Cappa recurre a la literatura de Fontanarrosa para ilustrar este fenómeno, sugiriendo que la realidad actual se aproxima a la distopía de un fútbol dirigido por máquinas. Para el analista, esta búsqueda de una perfección artificial es contraproducente, ya que «inhibe a los árbitros que no se animan a cobrar nada» por la presión de la tecnología.
La decadencia del juego y el contexto geopolítico
La mirada de Cappa no se agota en lo técnico, sino que vincula la degradación del fútbol con el avance de un modelo social capitalista que prioriza el éxito financiero por sobre la calidad estética. Al comparar la actualidad con décadas pasadas, observa un empobrecimiento en la formación de grandes figuras, citando el caso de Brasil como ejemplo de una «fábrica de laterales» que parece haberse detenido. En su diagnóstico, incluso figuras actuales del primer nivel quedan relegadas frente a los astros del pasado, afirmando contundentemente que «Vinicius es un jugador menor» si se lo compara con leyendas como Ronaldinho o Rivaldo.
Asimismo, Cappa denunció las anomalías geopolíticas que rodean a los grandes eventos deportivos, donde se normalizan situaciones de exclusión o violaciones a derechos internacionales sin reacciones gubernamentales significativas. En este marco, el fútbol se convierte en un espejo de una sociedad que, según él, lo transforma todo en mercancía. El analista concluye que, aunque siempre surgirán talentos rebeldes, «el juego cada vez importa menos» en un sistema que solo respeta el éxito económico,.
Tensión política y social en Argentina
Finalmente, la entrevista abordó la situación política argentina bajo la administración de Javier Milei. Cappa, conocido por su compromiso social, expresó una profunda preocupación por la crueldad de las políticas actuales y la respuesta de la sociedad civil. Desde su perspectiva desde España, observa un deterioro acelerado de la gestión pública y de la transparencia institucional, llegando a afirmar que «el gobierno se cae a pedazos» en medio de un contexto que define como corrupto.
El entrenador advirtió sobre la posibilidad de un estallido social debido al agotamiento de la paciencia de los sectores populares frente a las medidas de ajuste. Según Cappa, la clase dominante podría estar buscando alternativas de reemplazo ante la debilidad del Ejecutivo, pero el foco principal sigue siendo la resistencia de la población. Para él, la situación ha llegado a un límite crítico porque «la gente ya ha agotado su paciencia, su tolerancia» ante un modelo que considera diseñado exclusivamente para favorecer a los sectores más privilegiados.

