La presentación del libro colectivo 1S, el día que se rompió el pacto democrático en Argentina —realizada en la sede del Partido Justicialista de la calle Matheu 130— reúne miradas de figuras como Leopoldo Moreau, Teresa Parodi, Ezequiel Par, Roco Carbone, Sebastián Plut, Carlos Ciapina, José Manuel Ubeira y Victoria Donda. La obra propone un abordaje multidisciplinario para examinar el intento de magnicidio contra la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y evaluar el deterioro de los consensos básicos fijados desde la transición democrática. Durante su intervención radial, la parlamentaria del Parlasur y extitular del INADI, Victoria Donda, remarcó la gravedad del fenómeno e insistió en que la agresión física contra la dirigencia política responde a una acumulación previa de hostilidad verbal, asegurando que «la ruptura del Pacto Democrático fue la manifestación (…) de una serie de acciones que llevaron a ese momento y que tienen una gravedad tan enorme que todavía no terminamos de dimensionar».
Definición, planificación y alcance de las narrativas del odio
Frente a quienes enmarcan estas expresiones dentro del ejercicio irrestricto de la libertad de expresión, el análisis periodístico de la entrevista exige distinguir la agresión cotidiana de una estrategia de desglose institucional. Donda argumentó que las narrativas estigmatizantes no surgen de forma espontánea ni representan meras opiniones individuales, sino que se estructuran sistemáticamente desde usinas de poder para deshumanizar a rivales políticos. En ese marco, la coautora del libro caracterizó la naturaleza de este fenómeno al aseverar que «los discursos de odio no son manifestaciones de carácter político de índole personal individuales aleatorias (…) los discursos de odio es una planificación planificada y sistemática».
Judicialización, proscripción y la extensión de la condena política
El debate expuesto en la obra también profundiza en el impacto institucional de los fallos judiciales emitidos con posterioridad al intento de magnicidio. Según la perspectiva volcada en la publicación, la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos dictada contra Cristina Fernández de Kirchner funciona como una herramienta sustitutiva de la eliminación física de los liderazgos populares. Contextualizando la concurrencia entre medios de comunicación y estamentos judiciales, Donda vinculó el ataque contra la exmandataria con el proceso de inhabilitación política, al sostener enfáticamente que «no salió la bala pero sí salió este fallo y eso estuvo garantizado desde todos lados».
Marcos regulatorios internacionales y la paradoja de la tolerancia
La discusión planteada por los autores del libro coloca a la Argentina en el marco de una tendencia global donde formaciones de extrema derecha apelan a la frustración económica para desgastar las instituciones democráticas. Tomando como referencia discursos de líderes internacionales como Angela Merkel en Alemania, se señala que las libertades públicas no pueden amparar acciones orientadas a la destrucción del propio sistema democrático. Para evitar el avance de conductas totalitarias, la entrevistada argumentó a favor de una tipificación legal específica, remarcando que «los discursos de odio tienen que estar establecidos por ley (…) no podemos permitir que cualquiera diga cualquier cosa porque si no después tenemos sociedades que esas cosas las admiten».
Fracturas ideológicas y la construcción continua del consenso
La ausencia de sectores de la oposición conservadora y de extrema derecha —como el PRO y La Libertad Avanza— en las iniciativas de desagravio institucional tras el 1S da cuenta de una profunda polarización que dificulta la consolidación de normas compartidas. La falta de consensos mínimos no solo expone brechas ideológicas, sino que arriesga normalizar discursos que justifican violaciones pasadas a los derechos humanos. Al sintetizar los desafíos de la coyuntura, Donda concluyó que la protección de las instituciones exige una postura activa y pedagógica, advirtiendo que «la democracia se construye todos los días y no se construye solamente dejando que cualquiera diga cualquier cosa».

