En una reciente intervención en AM 530, Pedro Peretti, referente del movimiento Arraigo y ex presidente de la Federación Agraria, analizó con dureza el impacto de las políticas actuales sobre la propiedad de la tierra. Peretti sostiene que facilitar la compra de territorio por parte de capitales foráneos representa una amenaza existencial para la unidad nacional, afirmando que este proceso es «la puntada final para la balcanización de la Argentina». Bajo esta óptica, el entrevistado sugiere que la fragmentación política y la pérdida de control sobre los recursos estratégicos podrían derivar en movimientos separatistas impulsados por intereses externos.
El precedente histórico y el riesgo de fragmentación
El análisis de Peretti trasciende la coyuntura económica y se sitúa en una perspectiva geopolítica crítica. Al referirse a la posibilidad de que provincias o regiones queden bajo dominio extranjero, recordó procesos históricos de secesión inducida, señalando que «cualquier provincia que se le ocurra que tenga alguna veleidad separatista, bueno, se va del esquema de la organización nacional». Según el dirigente, habilitar de forma irrestricta la venta de tierras no es una práctica común en el mundo desarrollado, advirtiendo que en países centrales no es posible adquirir suelo con la facilidad que se pretende implementar en el ámbito local.
El debate sobre la función social de la tierra
Uno de los puntos centrales del cuestionamiento de Peretti es la contraposición entre el derecho a la propiedad privada absoluta y el concepto de función social de la tierra, históricamente defendido por sectores del campo nacional. Criticando la postura del actual titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, Peretti enfatizó que el enfoque del agronegocio ignora las necesidades básicas de la población, tales como el acceso a alimentos y agua, calificando dicha actitud como «de una miserabilidad absoluta». Para el dirigente, es imperativo recuperar la idea de que «la tierra con actitud productiva debía estar en función social», un principio que, según recuerda, tuvo rango constitucional en el pasado.
Desigualdad estructural y «sojización» del interior
La entrevista también puso de relieve la asimetría económica que castiga a los pequeños y medianos productores en favor de los grandes complejos exportadores. Mientras el sector de menor escala enfrenta costos fijos en aumento y un tipo de cambio desfavorable, las grandes empresas transnacionales consolidan su poder mediante la planificación fiscal y el control de infraestructuras clave como la hidrovía. Peretti describió un paisaje de desolación en el interior profundo, donde el monocultivo ha desplazado a las poblaciones rurales: «han destruido el interior profundo de la República Argentina sembrando soja, no te lo exagero, es literal».
Resistencia y movilización política
Frente a este escenario de concentración y extranjerización, diversos sectores rurales y políticos han comenzado a articular una respuesta. Peretti confirmó la realización de encuentros en el sur de Santa Fe y una movilización masiva hacia Plaza de Mayo para el 6 de agosto, con el fin de manifestarse contra la extranjerización de tierras. El dirigente lamentó la falta de representación en las entidades tradicionales, señalando que la Federación Agraria «prácticamente se ha pasado con todos sus pertrechos al bando del enemigo», lo que ha dado lugar a nuevas formas de organización como la Mesa Agroalimentaria.

