La parálisis del CAREM: Un giro geopolítico que amenaza décadas de desarrollo nuclear
En una entrevista brindada al programa Caballero de Día en Somos Radio AM 530, Diego Hurtado, exvicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e investigador del CONICET, trazó un panorama crítico sobre el presente del sector nuclear. Hurtado sostuvo que bajo la gestión de Javier Milei «hay una política de entrega y destrucción» que afecta un área históricamente considerada un orgullo transversal de la Argentina. Esta situación se manifiesta no solo en la detención de obras estratégicas, sino en un proceso más amplio de desmantelamiento del complejo científico-técnico nacional.
El reconocimiento oficial de la parálisis
Lo que durante meses fue una sospecha técnica, se transformó recientemente en una confirmación por parte del propio Ejecutivo. A través de una respuesta de la «Oficina de Respuesta Oficial» en redes sociales hacia una investigación periodística, el Gobierno admitió que las obras del CAREM, el primer reactor modular de diseño íntegramente argentino, se encuentran detenidas. Según Hurtado, tras una serie de desmentidas previas, «el gobierno reconoció oficialmente que estaba paralizado Karem, nunca lo habían reconocido» hasta ese cruce mediático. El reactor, que presenta un avance del 64%, corre el riesgo de convertirse en un «elefante blanco» por la falta de mantenimiento básico.
IMPSA y la transferencia de tecnología a Estados Unidos
Uno de los puntos más alarmantes señalados por el experto es la situación de IMPSA, empresa clave que fabricó el recipiente de presión del CAREM con financiamiento estatal. Tras su privatización, sus capacidades tecnológicas están siendo capitalizadas por intereses extranjeros. Hurtado advirtió con preocupación que «con esa inversión del Estado nacional se termina entregando esas capacidades a la industria nuclear norteamericana», citando declaraciones de directivos de la empresa que ahora planean vender esa tecnología aprendida en Argentina al mercado estadounidense. Este fenómeno representa una pérdida directa de soberanía tecnológica en favor de capitales externos.
La «farsa» de la revisión técnica independiente
El Gobierno justificó la detención del proyecto alegando la necesidad de una «revisión crítica de diseño» realizada por expertos independientes. Sin embargo, Hurtado calificó este proceso como una puesta en escena carente de rigor, señalando que técnicos calificados de la CNEA definieron la maniobra como una «payasada». El investigador fue tajante al afirmar que la supuesta independencia del comité fue «una farsa tan evidente» que incluso algunos de sus integrantes ya habían calificado al proyecto como un fracaso antes de comenzar la evaluación. Para Hurtado, esta estrategia busca ocultar una decisión política de alineamiento geopolítico.
Implicancias geopolíticas y riesgo estructural
La parálisis no solo afecta el conocimiento, sino la integridad física de una inversión que supera los 600 millones de dólares. Al despedirse al personal de mantenimiento, el proyecto «empieza a quedar como una maceta que se te inunda los días de lluvia», lo que podría generar daños irreversibles y futuros problemas legales para el Estado. Hurtado concluyó que el sector nuclear es donde más se amplifican los intereses de la política exterior de Estados Unidos en Argentina, sugiriendo que la actual administración está «entregando capacidades a capitales norteamericanos» bajo una lógica de seguridad nacional ajena a los intereses locales.

