Máximo Kirchner rompió el silencio en una entrevista concedida a Julia Mengolini en Futurock, donde desplegó un análisis crudo sobre el presente del peronismo y el impacto social de las políticas de Javier Milei. Con un tono que osciló entre la nostalgia por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y la severidad hacia la dirigencia actual, el diputado nacional buscó reordenar la narrativa de su espacio político tras la derrota de 2023.
La situación de Cristina y el «botón de muestra» del poder
Para Kirchner, la situación de la expresidenta —a quien describió como «detenida» y «sustraída de la vida social y política»— no es un hecho aislado, sino que «explica en parte la situación actual del país». Según su visión, Cristina Fernández de Kirchner sigue operando como un centro de gravedad político que el actual gobierno intenta neutralizar.
«Es como un botón de muestra de cómo va operando el poder en la Argentina«, señaló, vinculando la suerte judicial de su madre con la vulnerabilidad de los sectores populares que ella representa.
Kirchner insistió en que existe una «proscripción» contra Cristina, que «pega en el centro del movimiento nacional y popular» y genera una profunda inseguridad institucional respecto al funcionamiento de la Corte Suprema y el Poder Judicial.
Autocrítica y el fracaso del Frente de Todos
Uno de los puntos más agudos de la entrevista fue la reflexión sobre el gobierno anterior. Kirchner introdujo el concepto de «empacho de pragmatismo» para explicar cómo la búsqueda de resultados inmediatos y la adaptación a condicionamientos externos —como los del Fondo Monetario Internacional (FMI)— terminaron desdibujando el proyecto político.
«Si la acción pragmática tiene una condición sine qua non, es que el resultado sea exitoso«, disparó, señalando que el acuerdo con el FMI fue el inicio del deterioro político.
«Vamos a ser pragmáticos, vamos a entender el mundo… y así quedó nuestro país«, agregó. En ese sentido, reconoció que el Frente de Todos «no estuvo a la altura de las circunstancias», especialmente en el manejo del endeudamiento y la economía, lo que derivó en episodios críticos como la devaluación posterior a las PASO y tensiones sociales.
El dardo a los gobernadores y el «falso federalismo»
Desde una perspectiva que interpela directamente a las provincias, Kirchner fue duro con los gobernadores peronistas que facilitaron la reforma laboral y la aprobación de la Ley Bases.
«Llegaron haciendo campaña con la boleta de Perón y de Evita y terminan votando la reforma laboral«, cuestionó.
Hizo especial hincapié en Catamarca y en el gobernador Raúl Jalil. «Da un grado de frustración ver cómo una provincia que vuelve a ser gobernada por el peronismo termina con esta actitud, escudándose en un supuesto provincialismo«, sentenció.
Para el líder de La Cámpora, lo que algunos denominan federalismo es en realidad una estrategia de la derecha para «partir la consistencia colectiva» del movimiento peronista y debilitar la negociación nacional frente a intereses extractivos en minería y energía.
Extractivismo y soberanía energética
Kirchner también defendió las obras de infraestructura energética impulsadas durante el kirchnerismo, como el gasoducto de Vaca Muerta, que el actual gobierno rebautizó como Gasoducto Perito Moreno. Recordó que su financiamiento provino del impuesto extraordinario a las grandes fortunas.
Advirtió que la política económica de Javier Milei busca «rifar los recursos naturales» mediante el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la flexibilización de normas ambientales, incluyendo la Ley de Glaciares.
«Pareciera que ahora todos esos bienes naturales están al servicio de Estados Unidos«, denunció, criticando lo que definió como una postura de subordinación del gobierno argentino frente a figuras como Donald Trump.

