La actriz y cantante francesa Brigitte Bardot murió a los 91 años tras una grave enfermedad. Figura central del cine europeo, dejó una huella cultural que trascendió la pantalla.
La actriz y cantante Brigitte Bardot, una de las figuras más emblemáticas del cine francés y europeo, falleció este domingo a los 91 años, según informó el diario Le Figaro en su edición digital. Su muerte se produjo luego de atravesar una grave enfermedad que motivó varias hospitalizaciones durante el último otoño europeo.
Durante los últimos meses, el estado de salud de Bardot generó preocupación en Francia. El 24 de noviembre, el medio Nice-Matin había informado que la actriz fue internada en la ciudad de Tolón, poco más de un mes después de un primer ingreso hospitalario vinculado a una cirugía como parte de su tratamiento médico.
Una carrera que marcó al cine europeo
Brigitte Bardot fue protagonista de una filmografía clave para el cine del siglo XX. Participó en 47 películas y grabó más de 60 canciones, consolidando una imagen que trascendió fronteras y generaciones.
Entre sus trabajos más recordados se encuentran Y Dios creó a la mujer, Le Mépris (El desprecio) y ¡Viva María!. Estas producciones no solo impulsaron su fama internacional, sino que también redefinieron los códigos estéticos y narrativos del cine de su tiempo.
De estrella internacional a símbolo cultural
Su carrera comenzó como modelo y bailarina, pero el cine la proyectó rápidamente al estrellato. Fue su entonces esposo, el director Roger Vadim, quien la convirtió en una figura mundial con Y Dios creó a la mujer, película que escandalizó y fascinó por igual.
Además, sus colaboraciones con cineastas como Jean-Luc Godard reforzaron su lugar como emblema de la modernidad cinematográfica. Bardot encarnó una imagen de mujer libre y transgresora, transformándose en un ícono de estilo y actitud en plena posguerra europea.
Un retiro temprano y una causa definitiva
En 1973, a los 39 años, Brigitte Bardot decidió retirarse definitivamente de la actuación. A partir de entonces, dio un giro radical a su vida pública y se dedicó de lleno a la defensa de los derechos de los animales.
Desde su fundación y a través de numerosas campañas, Bardot se convirtió en una de las activistas más influyentes de Europa en esta causa. Su compromiso marcó otra etapa de su legado, tan firme como su paso por el cine.
