Tras el cierre abrupto de la centenaria fábrica textil Emilio Alal el pasado 25 de enero, 260 familias de la ciudad de Goya enfrentan la incertidumbre total. Alberto Vallejos, operario con más de dos décadas en la empresa, describe la parálisis industrial de la provincia y la lucha judicial por cobrar las indemnizaciones adeudadas.
El fin inesperado de una fábrica centenaria
La ciudad de Goya atraviesa un momento crítico tras la clausura de su principal motor industrial. En una entrevista concedida al canal de YouTube de Radio10, Alberto Vallejos, quien trabajó allí durante 22 años, explicó la situación que viven 260 familias. El cierre se produjo de manera sorpresiva mientras el personal se encontraba gozando de su período de descanso anual.
Vallejos relató cómo se enteró de la pérdida de su puesto de trabajo de forma abrupta. «Salimos de vacaciones en diciembre, que siempre era lo normal. Cuando íbamos a ingresar, el día 25 me llega la carta documento de despido argumentando fuerza mayor porque no podían hacer frente a los gastos fijos y por las exportaciones que empezaron a ingresar», detalló el trabajador.
El conflicto legal por las indemnizaciones
La empresa Emilio Alal intentó ampararse en normativas legales para reducir sus obligaciones financieras con los despedidos. Según el testimonio de Vallejos, la firma pretendió abonar solamente la mitad de lo que corresponde por ley. «Ellos atribuyen un artículo donde solamente dicen pagar el 50% de la indemnización. Rápidamente hicimos nuestro rechazo exigiendo el 100%, pero hasta el día de la fecha no hemos cobrado ni un peso», denunció.
No obstante, existe una luz de esperanza en el ámbito judicial para los afectados. Vallejos comentó que recientemente obtuvieron un fallo que obliga a la empresa a realizar un pago inicial. «Tuvimos una sentencia favorable que fue la orden del juez para que se nos asegure el 50% mínimo por lo menos del pago de nuestra indemnización, pero nosotros necesitamos con urgencia esa plata porque las cuentas no esperan», manifestó con preocupación.
Una provincia con la industria paralizada
La crisis de la textil Emilio Alal no es un hecho aislado, sino que refleja un panorama desolador en Corrientes. Vallejos señaló que la reinserción laboral para personas de su edad es prácticamente nula en el contexto actual. «A una persona joven le cuesta conseguir trabajo, imagínate a una persona ya adulta como yo con 42 años. Acá en la provincia las industrias están muertas, la situación está muy jodida», sentenció.
Finalmente, el trabajador reflexionó sobre el impacto político de estas medidas en una comunidad que apoyó mayoritariamente al actual gobierno nacional. Alberto observó un cambio de ánimo en sus compañeros de fábrica ante la falta de respuestas. «Yo creo que arriba del 50% de los trabajadores que fueron despedidos votaron a Milei y hoy en día sienten que les dio la espalda totalmente; la gente percibe por la olla, si no tenés para mover la olla es porque algo está mal», concluyó

