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Golpe a la industria: Cabot deja de producir en Argentina después de 60 años

La única productora de negro de humo del país cierra su planta en Campana, dejando a cientos de familias sin sustento.

Crónica de un desmantelamiento anunciado: El cierre de Cabot Argentina

En una entrevista realizada por Pablo Caruso para el programa Que vuelvan las ideas de Somos Radio AM 530, Mario Di Polo, secretario general del sindicato de trabajadores del sector, denunció el cese de operaciones de Cabot Argentina. La empresa, radicada en Campana, era la «única productora local de este insumo industrial» clave para la fabricación de neumáticos, lo que marca un hito negativo en la soberanía productiva del país.

El impacto de la crisis en la cadena de valor

La decisión de la firma no responde a una falta de operatividad técnica, sino a la degradación del mercado interno. Di Polo explicó que, aunque la planta mantenía niveles variables de actividad, «el cierre de Fate fue un quiebre porque era el cliente local, el mayor cliente local que tenían». Este fenómeno, descrito como un «efecto cascada», evidencia cómo la caída de terminales industriales arrastra a sus proveedores directos, desintegrando eslabones enteros de la cadena de valor nacional.

La precariedad del anuncio y la incertidumbre laboral

El cierre fue comunicado de manera abrupta, sin instancias previas de diálogo con los representantes gremiales. Según relató el dirigente, directivos provenientes de Brasil se limitaron a informar: «hola muchachos ¿qué tal buen día esto se cierra listo chao nos vemos». Esta modalidad deja en la calle a 90 operarios directos y afecta a entre 150 y 180 trabajadores indirectos, en un contexto donde la empresa ni siquiera ha planteado esquemas de indemnización claros, escudándose en la presentación de un preventivo de crisis.

El valor estratégico del negro de humo

El negro de humo no es solo un pigmento; es un componente crítico para la seguridad y durabilidad del caucho. Di Polo advirtió que «sin negro de humo no se pueden hacer las cubiertas», además de ser un insumo vital para plásticos, tintas y toners. La desaparición de la producción local obligará a las industrias remanentes a depender exclusivamente de la importación, profundizando la vulnerabilidad externa de la economía argentina.

El factor humano: Desgaste físico y falta de horizontes

La reinserción laboral de los despedidos presenta un desafío complejo debido a la edad y el estado de salud de la plantilla. Di Polo señaló que la mayoría son «compañeros… de una edad promedio de 45 a 50 años que es muy difícil que se reincorpore» en otras empresas, tras décadas de realizar tareas manuales pesadas que han dejado secuelas físicas en rodillas y columnas. Esta situación pone de manifiesto la ausencia de políticas de protección para trabajadores especializados en sectores que están siendo desmantelados.

Viabilidad y dependencia de políticas nacionales

Ante la consulta sobre la posibilidad de conformar una cooperativa, el sindicato advirtió sobre los obstáculos logísticos y políticos. La producción de la planta depende de un destilado de petróleo provisto por la petrolera estatal, y Di Polo subrayó que «nuestra materia prima es un destilado del petróleo que se le compra a YPF», cuya gestión actual responde a lineamientos nacionales que no parecen interesados en sostener unidades productivas bajo control obrero o fomentar la industria local.

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