El eje geopolítico según la ciudadanía española
La percepción de los españoles sobre el tablero internacional está experimentando un cambio de tendencia significativo. Según el último «Estudio sobre la situación política internacional» publicado este viernes por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y difundido por la agencia Europa Press, la mayoría del país prefiere una Unión Europea con una brújula orientada hacia el Este antes que hacia el Atlántico.
Preferencias hacia el bloque emergente
El dato más relevante del informe indica que el 54,5% de los ciudadanos es partidario de que la Unión Europea «refuerce sus vínculos con China y otras potencias emergentes». Esta postura se impone con claridad frente al 31,5% que opta por mantener una posición alineada de forma fundamental con Estados Unidos y la OTAN. Este distanciamiento de Washington parece alimentado por un fuerte deterioro de la imagen de sus líderes; de hecho, el reporte señala que cerca del 90% considera que Donald Trump está «empeorando su imagen internacional».
Paradojas de la alineación y la defensa
A pesar de la inclinación hacia Pekín, el análisis revela una contradicción pragmática en la sociedad española. Aunque se prefieren los lazos comerciales y diplomáticos con potencias emergentes, un 65,5% sostiene que España «debería mantener una posición alineada con la UE y la OTAN» en el contexto actual. Este fenómeno sugiere que los ciudadanos buscan una autonomía económica y política para Europa, pero temen la vulnerabilidad de ir «por libre» en un escenario de inestabilidad bélica.
Hacia una Unión Europea con mando militar propio
La integración comunitaria aparece como la solución preferida ante la crisis global. El estudio destaca que un 68,2% aboga por una «política exterior acordada por todos los estados miembro», mientras que casi siete de cada diez españoles respaldan la creación de un ejército compartido. Además, el 54% de la población ya ve necesario «gastar más en defensa», una cifra que refleja cómo la percepción de inseguridad ha calado en la opinión pública frente al histórico rechazo al gasto militar.
Un horizonte de pesimismo y miedo a la guerra El informe del CIS, basado en 6.001 entrevistas, dibuja un panorama social sombrío. Para siete de cada diez encuestados, la coyuntura mundial «invita al pesimismo» y un 66% admite abiertamente estar «preocupado por una posible ‘guerra global'». Las principales fuentes de este temor son los enfrentamientos entre grandes potencias y el posible uso de armas nucleares, factores que han llevado al 89,5% de los participantes a considerar que el mundo es hoy «más peligroso ahora que hace diez años».
Impacto económico y desconfianza institucional
La inestabilidad no es solo una preocupación teórica; el 68% afirma que la guerra de Irán le está afectando directamente, «principalmente por la subida del precio de los carburantes y la comida». Paralelamente, existe una crisis de credibilidad en los mecanismos de gobernanza global: el 53,5% de los españoles pide directamente «eliminar el derecho de veto» en la ONU, buscando una organización más democrática y con mayor capacidad de intervención en conflictos internacionales.

