Crónica del 9 de mayo: El uso político de la memoria histórica en Rusia
El gobierno ruso celebró este 9 de mayo el 81.º aniversario de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi con el tradicional desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. Según reportes de los medios estatales RT y la periodista Anastasia Stepanova, el evento funcionó no solo como un homenaje a los combatientes de 1945, sino como una plataforma para legitimar la actual política exterior y militar del Kremlin. Durante su intervención, Vladímir Putin enfatizó que «la preservación de la memoria de los acontecimientos de la Gran Guerra Patria para los rusos es una cuestión de honor».
❗️MOMENTO HISTÓRICO
Por primera vez, los operadores de drones desfilan en formación de gala junto a sus compañeros de armas.https://t.co/hYlfouPpiK pic.twitter.com/OHmtLvxo6G
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El simbolismo histórico como herramienta política
La narrativa oficial busca establecer un hilo de continuidad entre la derrota del nazismo y las operaciones militares vigentes en territorio ucraniano. El mandatario ruso sostuvo ante los veteranos y tropas presentes que el pueblo soviético «puso fin al mal total y despiadado» en el siglo pasado, devolviendo la soberanía a los Estados europeos. No obstante, este discurso histórico se entrelaza rápidamente con la actualidad; Putin afirmó que los soldados que hoy operan en la denominada «zona de la operación militar especial» se inspiran en las hazañas de sus antepasados.
El presidente ruso apeló nuevamente al concepto de identidad nacional para justificar la resistencia ante las sanciones y la presión internacional, señalando que los estrategas extranjeros no consideraron «el carácter ruso y la fuerza de voluntad del pueblo soviético». Esta retórica de excepcionalismo moral sirve para amalgamar el apoyo interno en un contexto de conflicto prolongado.
🇷🇺🗣️Discurso completo de Putin en desfile del Día de la Victoria
Vladímir Putin ofreció su tradicional discurso durante la celebración del 81.º aniversario de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patria (1941-1945).https://t.co/waqQ0rNQV5 pic.twitter.com/kxl9gG6Qkc
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El frente internacional y los aliados estratégicos
El desfile también funcionó como un termómetro de las relaciones diplomáticas de Moscú. En el palco oficial destacaron líderes de países como Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Laos y Malasia, además de representantes de las regiones de Abjasia y Osetia del Sur. Un dato relevante, consignado por RT, fue la participación de militares de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), quienes habrían colaborado en la liberación de la provincia de Kursk tras una incursión ucraniana en 2024.
La presencia del primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, subraya las fisuras dentro de la Unión Europea respecto al trato con el Kremlin. En este marco de alianzas, Putin denunció que sus tropas hoy «se enfrentan a una fuerza agresiva que está siendo armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN». Esta mención directa a la Alianza Atlántica refuerza la visión oficial de que Rusia no combate contra un país vecino, sino contra una coalición occidental.
🇷🇺💐Putin deposita una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido
Tras el desfile militar en la Plaza Roja de Moscú con motivo del Día de la Victoria, ha comenzado el acto de ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido.https://t.co/Kj2wnARa9K pic.twitter.com/D88mvFjH04
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Despliegue militar y movilización social
En el terreno militar, la Plaza Roja fue escenario del despliegue de formaciones de infantería de diversas ramas de las Fuerzas Armadas y una exhibición aérea que incluyó a los grupos acrobáticos «Caballeros Rusos» y «Vencejos». Paralelamente, la manifestación popular del Regimiento Inmortal se realizó bajo un formato mixto, con marchas presenciales en algunas ciudades y homenajes en línea en regiones como Moscú por motivos de seguridad.
El acto concluyó con un tono de determinación absoluta por parte del ejecutivo ruso. Al cerrar su discurso, Putin intentó proyectar una imagen de unidad inquebrantable entre el frente de batalla y la retaguardia civil, sentenciando que «¡la victoria siempre fue y siempre será nuestra!». El evento reafirma que, para el Kremlin, el 9 de mayo ha dejado de ser una conmemoración del pasado para convertirse en el eje central de su identidad política contemporánea.

