El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó con firmeza las medidas unilaterales adoptadas por Washington en materia arancelaria. Durante una reunión virtual de alto nivel, representantes de ambas administraciones mantuvieron un intercambio con el propósito de destrabar las negociaciones comerciales entre los dos países. La información original, publicada por el portal de noticias RT en su sitio web actualidad.rt.com, detalla que Brasilia denunció formalmente el «trato discriminatorio» que sufre por parte de su socio norteamericano.
El encuentro contó con la participación del canciller brasileño, Mauro Vieira, y del ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Elias Rosa. Por parte de la administración estadounidense, lideró la negociación el representante comercial Jamieson Greer. Esta mesa de trabajo bilateral se constituyó como una consecuencia directa de las conversaciones mantenidas de forma previa por los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump, quienes acordaron reabrir los canales de negociación directa.
El rechazo brasileño a la aplicación de la «Sección 301»
El foco de discusión principal gira en torno a dos recientes decisiones de Washington de aplicar nuevos aranceles comerciales contra productos brasileños. La Casa Blanca implementó estas penalizaciones bajo el amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que autoriza a Estados Unidos a establecer sanciones comerciales de manera unilateral cuando determina que las prácticas de terceros países son discriminatorias o perjudiciales para su propio comercio.
En un comunicado conjunto emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, el bloque sudamericano reafirmó su voluntad de dialogar, pero dejó en claro su total disconformidad. Las autoridades brasileñas sostuvieron que las decisiones unilaterales de Washington resultan incompatibles con las normativas comerciales multilaterales y rechazaron los hallazgos de las investigaciones estadounidenses, asegurando que sus justificaciones no se corresponden con la realidad productiva de Brasil.
Antecedentes: de la sanción a Bolsonaro a las restricciones por trabajo forzado
La disputa arancelaria entre Washington y Brasilia cuenta con antecedentes de alta complejidad política. En julio de 2025, el Gobierno estadounidense impuso un gravamen del 50 % a las exportaciones brasileñas. Washington justificó técnicamente esta medida aludiendo a una supuesta «persecución por motivos políticos» contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien meses más tarde fue condenado a 27 años de prisión por su participación en la intentona golpista de 2023 contra el presidente Lula.
Posteriormente, la Corte Suprema de los Estados Unidos invalidó los aranceles globales aplicados durante la gestión de Donald Trump. Sin embargo, la tensión se reactivó este año cuando Washington anunció un arancel del 25 % sobre productos brasileños debido a supuestas prácticas de competencia desleal. A esa tasa se sumó un gravamen adicional del 12,5 % aplicado bajo el argumento de que el país sudamericano no combate de manera eficaz la producción de mercancías mediante el trabajo forzado.

