En un mensaje público reseñado por la redacción de RT, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, reconoció el respaldo diplomático que le brindó el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante su encarcelamiento. El comunicador australiano contrapuso de forma directa la actitud del mandatario progresista con la postura asumida por los referentes de la derecha brasileña, remarcando explícitamente que «Lula luchó por mi libertad» mientras señalaba la pasividad de sus adversarios.
Assange situó sus declaraciones dentro de un marco de tensiones geopolíticas y espionaje internacional, recordando las causas de su persecución y su extensa detención. De acuerdo con lo publicado por RT, el periodista enfatizó la severidad de su confinamiento al denunciar que «estuve recluido en régimen de aislamiento durante 1.901 días por revelar la verdad sobre los asesinatos y el espionaje del Gobierno de EE.UU., incluso contra Brasil y sus industrias».
Intervenciones diplomáticas y el eje con el Vaticano
La valoración de Assange sobre Lula da Silva revela gestiones al más alto nivel internacional que involucraron la mediación del Vaticano. Según la información difundida por RT, el activista detalló que el mandatario abordó su persecución judicial con el papa Francisco para facilitar apoyo a su familia, destacando que Lula «fue amable con mis hijos y no pidió nada a cambio», en contraste con «Jair y Flávio Bolsonaro no hicieron nada ni dijeron nada».
Al evaluar la política exterior del anterior Ejecutivo brasileño, Assange planteó una crítica severa a la alineación incondicional con potencias extranjeras. En sus declaraciones reseñadas por RT, el fundador de WikiLeaks advirtió sobre la pérdida de soberanía nacional al sostener que «sin la capacidad de decir ‘no’ a Washington y a Tel Aviv, no puede haber política nacional, sino únicamente instrucciones extranjeras».
Subordinación geopolítica y marco del caso WikiLeaks
El comunicador australiano profundizó en las implicancias de someter las decisiones locales a dictámenes externos, calificando con dureza la actitud de los líderes alineados con Washington. Assange aseveró que «los vendidos entregarán todo a cambio de una parte, incluso sus propias lenguas», cuestionando que se ejecuten órdenes diseñadas para que «amplíen nuestro robo de recursos y salarios».
El pronunciamiento de Assange se produce tras haber alcanzado su libertad en 2024 mediante un acuerdo de culpabilidad con el Departamento de Justicia de EE.UU., luego de permanecer en la prisión de Belmarsh y previamente asilado en la embajada ecuatoriana en Londres. Las acusaciones iniciadas en 2019 por la filtración de registros de guerra sobre malas prácticas militares en Irak y Afganistán mantienen el debate sobre la libertad de prensa y la soberanía comunicacional, en un escenario donde el activista volvió a cuestionar a quienes prefieren mantener «la boca cerrada sobre el hecho de que asesinamos a niños».

