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Ventas minoristas pyme caen 5,6% en febrero: consumo en modo supervivencia

Pese a un incremento mensual impulsado por el inicio del ciclo lectivo, el sector comercial acumuló una caída del 5,2% en el primer bimestre del año. El 57,6% de los propietarios descarta realizar inversiones en el corto plazo ante la incertidumbre y la presión de los costos operativos.

El escenario para el comercio de cercanía y las pequeñas empresas en Argentina continúa marcado por la fragilidad. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron un descenso del 5,6% interanual en febrero, medido a valores constantes. Si bien el indicador mostró una mejora del 2,6% respecto a enero, esta variación se explica fundamentalmente por un factor estacional: la demanda de artículos escolares.

La dinámica del consumo refleja una preocupante especialización en la supervivencia. Las familias han reasignado sus gastos hacia bienes de subsistencia y productos indispensables para la educación, operando con una selectividad extrema que prioriza las ofertas y el financiamiento para sostener el nivel de compra. Este comportamiento ratifica que, tras el repunte estacional de fin de mes, la economía real enfrenta una contracción técnica que el sector privado no logra revertir.

Sectores en crisis y el refugio en lo esencial

El informe sectorial de CAME confirma que el proceso de contracción es casi unánime: seis de los siete rubros monitoreados cerraron el mes en terreno negativo. Los sectores más castigados fueron Bazar y decoración, con una caída del 14,4%, seguido por Perfumería (-10,7%) y, lo más alarmante en términos de impacto social, Alimentos y bebidas, que retrocedió un 8,7% interanual.

La única excepción a esta tendencia fue el rubro de Farmacia, que anotó un incremento marginal del 0,3% interanual. Esta disparidad subraya cómo el bolsillo del consumidor ha sido cercenado en todo aquello que no sea estrictamente necesario, priorizando salud y alimentación básica, aunque incluso en este último punto el ajuste es evidente.

Inversión paralizada y costos al acecho

La mirada de los empresarios sobre el futuro inmediato oscila entre la cautela y el pesimismo. Un contundente 57,6% de los comerciantes considera que el marco actual no es apto para realizar inversiones, citando los elevados costos de reposición y la erosión de la rentabilidad como los principales obstáculos.

Para las pymes del interior del país y de provincias como Entre Ríos, donde el comercio minorista es el principal motor de empleo, la situación es crítica. Los propietarios reportan que el desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento sostenido de los gastos fijos y una presión tributaria persistente.

Implicancias políticas y territoriales

El informe de la entidad empresaria es claro al señalar que cualquier reactivación genuina dependerá de dos variables que hoy parecen lejanas: la recomposición de los salarios y la previsibilidad en los costos de producción y servicios. Sin un fortalecimiento del mercado interno, la expectativa de mejora para 2026 —que solo alcanza al 42,9% de los encuestados— corre el riesgo de diluirse ante la realidad de locales que ven deteriorada su situación patrimonial mes a mes.

En este contexto, la brecha entre el precio que percibe el productor y lo que paga el consumidor —que en enero llegó a 5,04 veces— suma una capa adicional de complejidad a una crisis que no solo es de consumo, sino también de estructura de costos.

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