El Gobierno de Javier Milei ha ingresado en una fase de desgaste acelerado que trasciende lo transitorio para consolidarse como una tendencia. La convergencia entre el deterioro de la economía doméstica y la pérdida de credibilidad del discurso «anticasta» está reconfigurando el tablero político argentino. Según datos de la consultora Zentrix, la aprobación presidencial ha caído al 33,1%, mientras que la imagen negativa escaló al 59,3%.
Este giro en la percepción pública no es solo un fenómeno de imagen; afecta el núcleo identitario que dio sustento al oficialismo. La sociedad comienza a percibir una contradicción insalvable entre el relato fundacional del mileísmo y su ejercicio del poder.
El «Caso Adorni»: Un golpe al corazón del relato
El escándalo que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, funciona hoy como un catalizador del desencanto. Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA revela que el 97,3% de los encuestados conoce el caso, y el 70,3% considera a Adorni «totalmente culpable«.
Lo más grave para la Casa Rosada es el daño reputacional: el 79,9% de los consultados sostiene que este episodio afecta el argumento moral con el que Milei llegó al poder. El impacto es tal que el 66,6% de los argentinos opina que el Presidente debería echar a su vocero. Los analistas comparan la viralidad y el daño emocional de este hecho con la «foto de Olivos» durante la pandemia.
Economía doméstica: El ajuste ya perfora los gastos básicos
El malestar económico ha dejado de ser una discusión abstracta sobre macroeconomía para convertirse en una experiencia de privación cotidiana. Según el Monitor de Opinión Pública de abril de 2026, el 81,6% de los hogares tuvo que resignar consumos en los últimos seis meses.
El dato social es alarmante: el 28,8% de la población admite haber recortado gastos básicos como alimentos, salud o servicios. Además, el 86,6% siente que su salario pierde sistemáticamente contra la inflación, y el 60,4% afirma que sus ingresos solo alcanzan hasta el día 20 del mes. Esta fragilidad material erosiona la tolerancia social frente a un ajuste que ya no se percibe como un sacrificio con sentido.
Internas y purgas: Un gabinete en ebullición
La inestabilidad interna se traduce en una purga constante de funcionarios. Con un promedio de casi dos bajas por semana desde el inicio de la gestión, el Gobierno demuestra una hiper-sensibilidad al daño reputacional provocado por denuncias de corrupción. Recientes salidas en áreas clave como Transporte, ENARGAS y Nucleoeléctrica Argentina responden a sospechas de irregularidades en subsidios y licitaciones.
A esto se suma la fractura abierta entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. El respaldo público del Presidente al diputado Luis Petri, quien acusó a Villarruel de imponerle una «mordaza legal» y de actuar en línea con la oposición, evidencia una relación que parece difícil de recomponer.
Aislamiento regional y caída en los rankings
El desgaste interno tiene su correlato en el escenario internacional. En el ranking de presidentes latinoamericanos de CB Global Data de mayo de 2026, Milei se hundió al puesto 16 de 18, superando únicamente a los mandatarios de Venezuela y Perú. Con un rechazo del 63%, el libertario queda muy lejos de figuras como Claudia Sheinbaum o Nayib Bukele, confirmando una tendencia de caída sostenida desde febrero.

