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Tragedia en Maldivas: 5 italianos mueren en el peor accidente de buceo del país

Cinco ciudadanos italianos, entre ellos investigadores de la Universidad de Génova, fallecieron en el atolón de Vaavu al explorar cuevas a profundidades prohibidas. El hecho, calificado como la peor tragedia subacuática del archipiélago, pone bajo la lupa los límites del turismo de lujo extremo.

Lo que se proyectaba como una expedición de turismo científico en las aguas cristalinas del Océano Índico terminó en el mayor desastre subacuático registrado en la historia de la República de las Maldivas. El pasado jueves, cinco ciudadanos italianos perdieron la vida mientras exploraban un sistema de cuevas en el atolón de Vaavu, a unos 100 kilómetros al sur de la capital, Malé.

Entre las víctimas se encuentran figuras de la comunidad académica de la Universidad de Génova: la profesora de ecología marina Monica Montefalcone (51), su hija Giorgia Sommacal (23), la investigadora Muriel Oddenino y el biólogo Federico Gualtieri. La quinta víctima fue identificada como Gianluca Benedetti, instructor de buceo y gerente de operaciones de la embarcación.

Los atolones de Maldivas son un conjunto de islas coralinas, en este caso un total de 26 atolones, que se encuentran en el Océano Índico, al oeste de Sri Lanka.

El factor profundidad: ¿Negligencia o fatalidad?

La investigación preliminar de las autoridades maldivas señala una transgresión crítica a las normativas de seguridad. Mientras que las leyes locales para el buceo recreativo estipulan un límite máximo de 30 metros de profundidad, los cuerpos y la operación de búsqueda se localizaron en un rango de entre 50 y 70 metros.

Este exceso de profundidad en un entorno confinado como una cueva dispara el riesgo de toxicidad por oxígeno (hiperoxia). Bajo una presión elevada, la mezcla de gases en los tanques puede volverse tóxica para el sistema nervioso central, provocando convulsiones súbitas, pérdida de orientación y confusión. En una cueva, sin ascenso directo a la superficie, estos síntomas resultan invariablemente fatales.

Un escenario de riesgo ignorado

La tragedia no ocurrió en condiciones ideales. Durante la jornada del accidente, regía una alerta amarilla por condiciones meteorológicas adversas y vientos fuertes en la región. A pesar de que los fallecidos eran considerados buceadores «expertos«, la combinación de corrientes térmicas intensas y la baja visibilidad dentro de las grietas pudo haber sellado su destino.

El grupo formaba parte de un contingente de 25 italianos que se hospedaba en el yate de lujo Duke of York, propiedad de Luxury Yacht Maldives y operado por la agencia Albatros Top Boat. Mientras que los otros 20 pasajeros resultaron ilesos, la empresa enfrenta ahora interrogantes sobre la supervisión de la inmersión.

Implicancias de un «paraíso» sin control

Este evento expone las tensiones entre la industria del turismo de lujo, que genera el motor económico de las 1.192 islas de Maldivas, y la capacidad de fiscalización efectiva sobre actividades de alto riesgo. La presión por ofrecer experiencias exclusivas —como el «turismo científico» en cuevas profundas— parece haber colisionado con los estándares básicos de seguridad náutica.

La Embajada de Italia en Colombo y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Roma han intervenido para asistir a las familias y supervisar la repatriación, en un proceso dificultado por el fuerte oleaje que aún azota la zona de recuperación de los cuerpos.

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