La moral como política de Estado bajo la lupa
En una reciente entrevista concedida al canal de YouTube de Radio10, en el programa «Un Día Perfecto», el economista y exdirector del Banco Nación, Claudio Lozano, analizó con dureza el acceso de funcionarios del gobierno de Javier Milei a créditos hipotecarios de gran escala. Lozano calificó la situación como un hecho que contradice el discurso oficialista, señalando que «es indignante indignante y además sobre todo para un gobierno y en todo caso un presidente que se paró frente al Congreso… diciendo que el gobierno ponía a la moral como política de estado». Para el analista, estos sucesos rompen con la ética pregonada en el inicio de las sesiones ordinarias, sumándose a otros escándalos de propiedades y nombramientos que han salpicado a la gestión libertaria.
Contradicciones entre el discurso privatizador y el beneficio personal
La crítica de Lozano se centra en la paradoja que representa servirse de una institución que el propio Gobierno califica de ineficiente o innecesaria. El economista subrayó que existe una tensión evidente entre el objetivo de desmantelar la banca pública y el aprovechamiento de sus servicios financieros más competitivos, destacando que «vienen a privatizar el Banco Nación porque el Banco Nación es una timba sin embargo como el Banco Nación es el que tiene los créditos hipotecarios más interesantes de la plaza ahí los están aprovechando». Según Lozano, esta conducta evidencia una falta de coherencia ideológica, ya que los mismos sectores que impulsaron estudios para transformar la carta orgánica del banco son quienes hoy utilizan sus líneas de crédito para beneficio propio.
Tasas subsidiadas para funcionarios «circunstanciales»
Otro de los puntos de conflicto señalados es el acceso a beneficios diseñados para la carrera administrativa del empleado público, los cuales están siendo usufructuados por personal político transitorio. Lozano advirtió que estos funcionarios, a pesar de su retórica contra el empleo estatal, terminan «pagando por este crédito la mitad de la tasa que en todo caso tendrían que pagar» al beneficiarse de los convenios que el banco tiene con el sector público. Esta ventaja financiera resulta especialmente cuestionable cuando se aplica a cargos que, por definición, son temporales y de alta jerarquía, alejándose del espíritu de fomento de vivienda para sectores medios que debería tener la entidad.
Créditos de lujo y el rol de los «topos» del Estado
La magnitud de los préstamos otorgados también fue objeto de análisis, ya que los montos denunciados superan ampliamente lo necesario para una vivienda social o de clase media. El exdirector del Nación remarcó que se trata de créditos de entre 250 mil y 300 mil dólares, lo que implica que «estamos hablando de un de una de propiedades este realmente por encima de la media este no estamos hablando de $100,000 $150,000». Finalmente, Lozano ironizó sobre la autopercepción del oficialismo como agentes destructores del aparato estatal, concluyendo que «se supone que son los topos que vienen a destruir al Estado y se sirven de él», lo que a su juicio define la «catadura moral» de la actual conducción política.

