El senador brasileño Flávio Bolsonaro (PL) abandonó Brasil e ingresó a territorio argentino durante la noche del martes 27 de octubre de 2026, acompañado por su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus dos hijas. Según los registros oficiales de la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, la familia cruzó la frontera a las 22:50 a través del Ponte Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones. Apenas cuarenta minutos después, a las 23:30, el legislador y sus acompañantes abordaron una aeronave privada de la empresa Baires Fly con destino a Guayaquil, Ecuador, conforme al plan de vuelo declarado. El organismo migratorio argentino confirmó que la documentación presentada era válida y sostuvo formalmente que “A travessia foi registrada pela autoridade migratória sem incidentes”.
Desobediencia al STF e investigaciones en curso
La salida del país se concretó inmediatamente después de que el parlamentario incumpliera el plazo fijado por el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), para entregar sus pasaportes a la Policía Federal. La medida cautelar había sido dispuesta en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero que involucra a Flávio Bolsonaro y al abogado Willer Tomaz, imputaciones que ambos imputados rechazan. El mandato judicial se aceleró luego de que su hermano, el ex-diputado Eduardo Bolsonaro, sugiriera públicamente que el senador debería salir de Brasil en caso de una derrota electoral para liderar la oposición desde el exterior.
Contradicción pública y repercusión política
El cruce fronterizo contrasta directamente con el discurso emitido por el propio legislador horas antes de su partida. En un video difundido en sus canales oficiales tras ser notificado por la Justicia, Flávio Bolsonaro negó intenciones de salir del país y aseveró que permanecería en territorio nacional para «organizar a oposição ao governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva». La maniobra ocurre tras ser derrotado por el mandatario electo en la segunda vuelta presidencial del domingo 26 de octubre. Desde el Ejecutivo, las repercusiones no se hicieron esperar: el presidente reelecto calificó el episodio como un “Ato vergonhoso”, mientras que integrantes de su propio equipo de campaña expresaron sorpresa ante el desenlace del dirigente.

