Un equipo científico del CONICET, en el marco del Laboratorio de Inmunotecnología de Ácidos Nucleicos (LITAN) del instituto IMPaM (CONICET-UBA), avanza en el desarrollo preclínico de una vacuna de ARNm contra el virus de influenza H5N1. El proyecto se ejecuta junto a la Facultad de Medicina de la UBA y la firma Sinergium Biotech.
El virus de la gripe aviar ha experimentado una expansión global acelerada en los últimos años. Desde 2021, la variante clasificada como clado 2.3.4.4b infectó a aves silvestres y de corral, extendiéndose a mamíferos como vacas lecheras, cerdos, gatos, zorros y focas.
Si bien los contagios en humanos se mantienen en niveles bajos —alrededor de 1.000 casos en 25 países desde 1997—, su tasa de mortalidad ronda el 50%. La preocupación de los especialistas radica en que el contacto del virus con mamíferos incremente la probabilidad de mutaciones que faciliten la transmisión interhumana.
Las limitaciones del sistema tradicional y la velocidad del ARNm
La respuesta ante la gripe aviaria requiere superar cuellos de botella históricos de la industria farmacéutica. «Hoy no estamos preparados para eso. La última vez que tuvimos una pandemia de gripe (H1N1 en 2009), las vacunas llegaron demasiado tarde para frenar las primeras olas», advierte Andrés Sánchez Alberti, investigador del CONICET y líder del proyecto.
El modelo tradicional de producción se basa en la incubación del virus en huevos de gallina embrionados, un proceso que demora unos seis meses y exige millones de insumos biológicos. Además, la adaptación del patógeno al huevo puede provocar mutaciones indeseadas.
En contraposición, la tecnología de ARNm prescinde del cultivo viral y requiere únicamente la secuencia genética del antígeno objetivo. Esta flexibilidad quedó demostrada durante la crisis del SARS-CoV-2, donde la primera vacuna se administró apenas 64 días después de la secuenciación del virus.
Innovación científica: diseño bi-antigénico para neutralizar mutaciones
La estrategia desarrollada en el LITAN va más allá de los estándares convencionales del mercado global. Mientras la mayoría de las formulaciones se enfocan de manera exclusiva en la hemaglutinina (HA), la proteína con la que el virus ingresa a las células, la propuesta argentina suma a la neuraminidasa (NA).
«La HA es una proteína que muta con relativa frecuencia. Ahí aparece la neuraminidasa, que ayuda al virus a liberarse de la célula infectada y cuya mutación es más lenta», detalla Sánchez Alberti. Al bloquear ambas proteínas mediante moléculas híbridas, se busca reducir la carga viral y limitar la transmisión interhumana.
Hasta el momento, las pruebas in vitro e in vivo demostraron que las células producen la proteína esperada y generan una sólida respuesta inmune. Estos avances permitieron obtener el acompañamiento de la Coalición para la Preparación ante Epidemias e Innovaciones (CEPI).
Soberanía industrial y articulación público-privada de alcance federal
La articulación interinstitucional fue formalizada en 2025 mediante la Gerencia de Vinculación Tecnológica (GVT) del CONICET. Natacha Cerny, investigadora del IMPaM, resalta que la academia aporta el conocimiento biológico y el diseño de secuencias, mientras que el sector privado asume el escalado industrial.
En este marco, Sinergium Biotech destina una inversión superior a los 20 millones de dólares para erigir una planta industrial de vanguardia en el país. «Esta infraestructura permitirá fabricar vacunas de ARNm a escala comercial directamente en la Argentina», subraya Belén Varela, Project Manager de la empresa.
El modelo no solo resguarda el patrimonio sanitario, sino que protege a los complejos productivos del interior, como las cadenas avícolas y ganaderas. Un reciente trabajo publicado por el equipo en la revista Vaccines enfatiza que la versatilidad del ARNm permite adaptar las plantas a diferentes patógenos, garantizando la sostenibilidad económica del complejo biotecnológico nacional.

