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Nueve días de incertidumbre: siguen retenidos en Libia integrantes de una misión humanitaria rumbo a Gaza

Investigadores argentinos de una misión hacia Gaza cumplen nueve días secuestrados e incomunicados en el este de Libia.

La desaparición forzada y detención arbitraria de la psicóloga Paula Giménez y el veterinario Lucas Aguilera en territorio libio pone de relieve la vulnerabilidad de los corredores humanitarios en zonas de conflicto fraccionado. Ambos investigadores argentinos, directores del portal informativo NODAL, integraban el convoy internacional Global Sumud Maghreb con destino a la Franja de Gaza. Tras nueve días de incomunicación total, el analista político Matías Caciabue subrayó que la tutela de los ciudadanos en el exterior es una «responsabilidad ineludible del Estado y una obligación fundamental de la función pública», cuestionando la efectividad de las gestiones actuales.

Inacción estatal y paradero desconocido

La última señal de los activistas los situaba bajo custodia de fuerzas que operan en Libia oriental, una región marcada por la dualidad de poderes y la ausencia de un mando institucional unificado. A pesar de la difusión de videos que sugieren un traslado a dependencias judiciales en Bengasi, las familias y la Asociación Contra la Violencia Institucional advierten que «no existe información oficial, directa ni verificable sobre la situación de los ciudadanos argentinos». Esta falta de «fe de vida» ha desplazado el reclamo desde las cancillerías hacia los mecanismos de la ONU en Ginebra, donde se presentó una denuncia formal por detención ilegal y desprotección física.

Asimetrías diplomáticas en el terreno

El escenario territorial en Libia presenta complejidades que otros Estados parecen haber sorteado con mayor celeridad. Mientras que Italia ya confirmó la comparecencia de sus nacionales ante autoridades en Bengasi, la representación argentina aún no logra un acceso consular efectivo para constatar la «integridad física de los detenidos» o restablecer el contacto familiar. En este contexto, la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina y otras organizaciones han solicitado la intermediación de España, dado que este país mantiene canales de diálogo abiertos con las autoridades de facto que controlan la zona.

La criminalización de la asistencia humanitaria

El incidente trasciende lo consular para convertirse en un caso testigo sobre la seguridad de las misiones civiles. Las organizaciones involucradas sostienen que el objetivo del grupo era estrictamente sanitario y de acompañamiento ante la crisis en Palestina, enfatizando que «la ayuda humanitaria y la denuncia del genocidio contra el pueblo palestino no constituyen un delito». La exigencia dirigida al canciller argentino Pablo Quirno es tajante: se requiere la confirmación oficial del paradero de Giménez y Aguilera y su inmediata liberación, en un marco donde el Comité Internacional de la Cruz Roja ha sido convocado para realizar visitas de verificación independientes.

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