La República Argentina formalizó este martes 17 de marzo de 2026 su retiro definitivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un movimiento que profundiza el aislamiento internacional del país en materia sanitaria. Según consignó el portal teleSUR en una nota de su corresponsalía identificada con las siglas «lf», la decisión se hizo efectiva al cumplirse un año exacto de la notificación enviada por la Casa Rosada a la ONU. El canciller Pablo Quirno fue el encargado de ratificar la medida, asegurando que el país protegerá su capacidad de decisión «resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias».
Un año de preaviso y argumentos de soberanía
El proceso de desvinculación comenzó el 17 de marzo de 2025, bajo la premisa de que las directrices de la OMS responden a intereses burocráticos y no a criterios científicos. Esta postura fue defendida desde sus inicios por el entonces vocero Manuel Adorni, quien sostuvo que no permitirían que «un organismo internacional intervenga en nuestra soberanía, mucho menos en nuestra salud». Sin embargo, esta interpretación omite que la OMS emite recomendaciones no vinculantes para sus Estados miembros, funcionando principalmente como una red de cooperación técnica y financiera.
Impacto en el sistema sanitario y las provincias
La salida de la OMS no es un hecho administrativo inocuo, sino que ocurre en un marco de deterioro de los indicadores sociales básicos. Datos de la Dirección Nacional de Información y Salud revelan que «la mortalidad infantil aumentó un 0,5 por ciento durante 2024», alcanzando niveles que no se veían desde la crisis de 2002. En provincias como Entre Ríos y el resto del interior federal, el impacto de abandonar las redes de vigilancia global es incierto, especialmente cuando se reporta la reaparición de enfermedades como «el sarampión y la tos convulsa», que se consideraban prácticamente erradicadas en el territorio nacional.
Alineamiento geopolítico y riesgos de financiamiento
El retiro de Argentina imita la estrategia implementada por Donald Trump en Estados Unidos, quien ya había avanzado en el desfinanciamiento del organismo. Mientras el Ejecutivo nacional sostiene que la pertenencia al ente no representaba beneficios económicos, expertos advierten que el país queda fuera de la «cooperación que otorga la OMS a sus países miembros en materia de campañas de vacunación» y el monitoreo de brotes infecciosos. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, manifestó su pesar por la decisión y subrayó que «retirarse de la OMS es una pérdida para el resto del mundo», instando infructuosamente a la Casa Rosada a reconsiderar su postura.
Debilitamiento de la cooperación multilateral
La gestión de Milei justifica el abandono de los estándares globales como un acto de emancipación frente a la intervención extranjera. No obstante, este giro hacia acuerdos bilaterales se produce en un contexto donde «indicadores de pobreza ya alcanzaban al 50 por ciento de la población» y se han aplicado recortes drásticos en medicamentos gratuitos para jubilados. El aislamiento sanitario, sumado a la posible salida de otros foros como el Acuerdo de París, perfila una Argentina que se retira de la mesa de decisiones global, dejando a la población «fuera de las estrategias sanitarias más modernas de prevención» frente a futuras crisis pandémicas.

