El termómetro del consumo minorista volvió a marcar temperaturas bajo cero este fin de semana. Según el relevamiento nacional realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en su sitio oficial, las ventas por el Día del Padre 2026 sufrieron una caída del 0,3% en términos reales frente al año anterior.
Si bien la cifra parece marginal, el dato adquiere una dimensión más preocupante al analizar la serie histórica: es el cuarto año consecutivo de resultados negativos. El sector comercial arrastra una inercia contractiva que comenzó con el desplome del 10,2% en 2024 y continuó con la baja del 1,7% en 2025. Esta persistencia en el terreno negativo revela un letargo estructural en la capacidad de compra de los hogares argentinos.
Estrategias de supervivencia: liquidez a cambio de rentabilidad
El informe de la CAME, elaborado tras consultar a 189 establecimientos entre el 19 y 20 de junio, describe un escenario de «enfriamiento» donde el ticket promedio se ubicó en $78.986. La dinámica comercial estuvo marcada por una agresividad inusual en las ofertas: más del 80% de los locales aplicó promociones especiales para movilizar el stock.
Sin embargo, los testimonios de los comerciantes sugieren que este movimiento no se traduce necesariamente en salud financiera. En rubros como Librería (que creció un 2,1%) e Indumentaria (2,1%), la prioridad fue obtener liquidez inmediata, incluso a costa de reducir los márgenes de ganancia a niveles mínimos o nulos.
En el sector de indumentaria, los vendedores señalaron que las operaciones se concentraron en artículos de bajo costo como remeras y gorras, bajo la premisa de que «no hay plata«. El financiamiento con tarjeta fue el principal sostén de las ventas, aunque el elevado costo financiero para los comercios terminó licuando la utilidad de la fecha.
La asimetría sectorial y el fenómeno del «showrooming»
El balance de la festividad fue marcadamente heterogéneo. Mientras que Calzado y marroquinería logró un leve avance del 0,4%, otros sectores sufrieron retrocesos significativos. El desplome más profundo se registró en Equipos periféricos, accesorios y celulares, con una caída del 6,1% interanual.
Un caso que ilustra los cambios en los hábitos sociales y territoriales es el de Cosmética y perfumería, que cayó un 3,8%. Los comerciantes advierten la consolidación de una tendencia crítica: el cliente utiliza el local físico como un probador (showrooming) para luego concretar la compra en plataformas digitales o recurrir a productos de origen chino, atraído por precios que el comercio minorista tradicional no puede igualar.
Un horizonte de cautela
La percepción de los dueños de negocios refleja la fragilidad del momento. Solo el 7,4% de los consultados calificó la jornada como determinante para su actividad. Para la gran mayoría, el movimiento fue «moderado» o directamente «insuficiente» para modificar la tendencia de fondo de la economía local.
La dependencia de las cuotas sin interés y los descuentos agresivos en efectivo parecen ser las únicas herramientas para sostener un consumo que, condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, especula hasta el último minuto para concretar una compra.

