Jorge Luis Borges: El pilar de una literatura que aspira a la eternidad
Este 14 de junio de 2026 se cumplen 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges en Ginebra, Suiza. El autor de Ficciones y El Aleph, que murió a los 86 años, es recordado no solo como el escritor más importante de la Argentina en el siglo XX, sino como una figura cuya relevancia estética y conceptual se mantiene «absolutamente viva» en la actualidad.
Las razones de una vigencia inagotable
Para Lucas Adur, en un artículo publicado por La Gaceta, existen tres pilares que sostienen la vigencia de Borges. En primer lugar, su excelencia estética, reflejada en una prosa innovadora; en segundo término, su preferencia por lo fragmentario y breve, lo que se adapta a las formas actuales de consumo cultural; y finalmente, su exploración de la línea difusa entre realidad y ficción.
Adur señala que cuentos como «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» resuenan hoy en una era marcada por la inteligencia artificial y las fake news, donde la incertidumbre sobre lo real es central. Asimismo, destaca que Borges no fue solo el «anciano ciego y venerable», sino también un joven vanguardista y un polemista comprometido.
Un arquitecto de la lengua española
Desde el diario Página|12, la periodista Silvina Friera recoge testimonios de diversos académicos que analizan el impacto técnico de su obra. El escritor Carlos Gamerro sostiene que Borges es un «pilar» de la literatura mundial y que es el único autor sudamericano que modifica la manera en que los países centrales leen sus propias tradiciones.
María Rosa Lojo subraya que Borges reformuló la literatura nacional, imponiendo el cuento como género central y transformando la crítica en una forma de ficción. Por su parte, el académico Eduardo Álvarez Tuñón destaca que Borges dio al castellano «un nuevo tono, una forma de adjetivar maravillosa y única», permitiendo una visión de universalidad que unió lo local con el mundo.
El laberinto de sus posiciones políticas
La figura de Borges también estuvo marcada por contradicciones ideológicas. Aunque fue visceralmente antiperonista y apoyó inicialmente a dictaduras como la de Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla, su trayectoria política muestra giros significativos.
Carlos Gamerro explica en Página|12 que Borges se definía como un «anarquista individualista» y un «gorila medular». Sin embargo, el autor también firmó solicitadas de las Madres de Plaza de Mayo y asistió a audiencias del Juicio a las Juntas tras recibir a las Madres y comprender la magnitud de la represión. Según Gamerro, Borges admitió su error respecto a la dictadura, un gesto poco frecuente entre las figuras de su época.
Homenajes y presencia en la cultura porteña
La Ciudad de Buenos Aires conmemora este aniversario con diversas actividades. El Centro Cultural Recoleta presenta la muestra «Borges: ecos de un hombre», que incluye lecturas y piezas musicales. Entre los participantes se encuentran artistas como Cecilia Roth, Pedro Aznar y Amelita Baltar, quienes buscan mantener viva la presencia de quien convirtió a la capital argentina en una geografía esencial de la literatura universal.
Como señala Hernán Carbonel en La Gaceta, ser «borgeano» hoy es casi una condición inevitable para la literatura argentina. Su obra, que aspiró desde el inicio a la eternidad, sigue funcionando como un «mapa de papel» que intenta, y a veces logra, cambiar la faz del mundo.

