La figura de Martín Miguel de Güemes (1785-1821) trasciende la imagen tradicional del defensor de la frontera norte para consolidarse como un estadista y pieza fundamental del plan libertador sudamericano. Nacido en Salta, inició su carrera militar a los 14 años y tuvo una actuación destacada tanto en las Invasiones Inglesas como en las primeras expediciones al Alto Perú tras la Revolución de Mayo.
El Plan Continental y la alianza con San Martín
La historiografía destaca la estrecha vinculación entre Güemes y el general José de San Martín. Según el Instituto Argentino de Historia Militar en el sitio Argentina.gob.ar, San Martín confió en el líder salteño para una misión doble en su Plan Continental: primero, contener las invasiones realistas mientras se organizaba el Cruce de los Andes hacia Chile; y segundo, avanzar hacia Lima por tierra una vez que las tropas patriotas desembarcaran en Perú.
Güemes cumplió su promesa de «no pasarán«, deteniendo poderosas invasiones, como la del mariscal De la Serna en 1817, compuesta por veteranos de las guerras napoleónicas. Esta contención fue vital para que el Congreso de Tucumán pudiera sesionar y declarar la independencia en 1816.
La Guerra Gaucha: Táctica y movilización social
La denominada Guerra Gaucha (1815-1821) no se libró con ejércitos convencionales, sino a través de una guerra de guerrillas o «guerra de recursos«. Los «Infernales», el regimiento de gauchos de Güemes, utilizaban su conocimiento del terreno para realizar ataques sorpresa y retiradas rápidas, minando la moral y los suministros del enemigo.
Esta movilización tuvo un profundo impacto social. El historiador Gustavo Paz, en el portal historiapolitica.com, explica que Güemes construyó su poder otorgando el fuero militar a los gauchos y eximiéndolos del pago de arriendos como compensación por sus servicios. Esta política generó fuertes tensiones con las élites locales de Salta y Jujuy, quienes veían amenazado su control económico y social sobre la mano de obra rural.
Amistad histórica con Manuel Belgrano
Entre 1816 y 1819, Güemes mantuvo una relación de mutua colaboración y afecto con Manuel Belgrano, entonces jefe del Ejército Auxiliar del Perú. Norma Noemí Ledesma, en un artículo para CEFA Digital, detalla cómo Belgrano apoyó la autoridad de Güemes frente a los intentos de jefes subalternos de desconocer su mando. A pesar de la escasez crónica de recursos —armas, dinero y vestuario—, ambos líderes coordinaron sus esfuerzos para sostener el frente norte.
El rol de «Macacha» y el frente interno
En la gestión política de Güemes, su hermana María Magdalena «Macacha» Güemes fue una colaboradora clave. Según la guía docente de Corrientes Play, Macacha no solo organizó redes de espionaje, sino que actuó como mediadora diplomática en conflictos internos, siendo fundamental en la firma del Pacto de los Cerrillos en 1816, que evitó una guerra civil entre las fuerzas de Salta y las enviadas por Buenos Aires.
El final del héroe y su legado
Güemes falleció el 17 de junio de 1821, tras ser herido en una emboscada en la ciudad de Salta liderada por el coronel José María Valdés, alias «Barbarucho«. Fue el único general argentino muerto en combate por balas enemigas durante la guerra de independencia. Antes de morir, rechazó ofrecimientos de médicos y seguridad por parte de los realistas a cambio de su rendición, ordenando a sus oficiales continuar la lucha hasta expulsar al invasor.
Hoy, su memoria es preservada en el Museo Güemes en Salta y a través del monumento ecuestre al pie del Cerro San Bernardo. Su gesta es reconocida como la barrera infranqueable que salvó la revolución en el Río de la Plata.

