El pretexto de la preservación y la «limpieza» simbólica
El Gobierno nacional ejecutó en las últimas horas un movimiento de alto voltaje simbólico en la Casa de Gobierno. Según informó el diario Página|12, se procedió a retirar el retrato de Juan Domingo Perón y María Eva Duarte que se encontraba en la antesala del Salón Eva Perón. La medida, que evoca para diversos sectores el clima de la «Revolución Libertadora» de 1955, fue motorizada directamente por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La explicación oficial para este desplazamiento se aleja de lo político para anclarse en lo técnico. Desde el Poder Ejecutivo trascendió que existen “fallas estructurales” en los soportes de exhibición y un potencial riesgo de deterioro por los cambios de temperatura en el sector. Sin embargo, esta justificación administrativa se inscribe en una serie de reformas estéticas que buscan borrar la identidad política previa de los pasillos gubernamentales.
El avance sobre el patrimonio visual: del Perito Moreno a Messi
La intervención no se limitó a las figuras centrales del justicialismo. También se retiró un ploteo del glaciar Perito Moreno, inspirado en una obra del hiperrealista Helmut Ditsch. Ambas piezas fueron trasladadas al Museo de la Casa Rosada bajo la premisa de su «preservación». No obstante, lo que verdaderamente genera controversia es la naturaleza de los posibles reemplazos.
En el caso del cuadro de Perón y Evita —una copia de la obra de 1948 de Numa Ayrinhac—, la administración baraja opciones que oscilan entre el panteón liberal clásico, con nombres como Sarmiento, Alberdi o Roca, y una alternativa disruptiva: la colocación de un retrato de Lionel Messi. Esta última opción sugiere un intento de sustituir la épica política por la popularidad deportiva, diluyendo el contenido histórico del espacio.
Un patrón de conducta en la gestión del espacio público
Este hecho no constituye un evento aislado, sino que confirma un patrón de gestión del patrimonio cultural y político. Ya en marzo de 2024, el Gobierno transformó el Salón de las Mujeres en el “Salón de los Patriotas”, reemplazando retratos de figuras como Juana Azurduy y María Elena Walsh por los de Carlos Menem y Julio Argentino Roca. En aquella oportunidad, la decisión fue cuestionada por eliminar toda representación femenina del salón.
La actual galería liberal de Milei busca fijar un relato histórico específico. Al incluir a Victoriano de la Plaza, el Presidente envía un mensaje sobre lo que considera el inicio de las «desgracias argentinas», fechando el quiebre en la asunción de Hipólito Yrigoyen en 1916. Con el retiro de las figuras de Perón y Evita, la gestión nacional reafirma su intención de reconfigurar la memoria visual del Estado, priorizando una estética que reniega de los movimientos de masas del siglo XX para abrazar un nacionalismo de corte liberal o meramente celebratorio.

