Este jueves 26 de marzo de 2026, la joven española Noelia Castillo falleció en el Hospital de Sant Camil, en Cataluña, tras cumplirse su voluntad de acceder a la eutanasia. Su caso, reportado originalmente por la cadena RT y diversos medios españoles como El Periódico y La Vanguardia, trasciende la esfera privada para convertirse en un emblema de la lucha por la autodeterminación frente a las estructuras de poder conservadoras. En sus últimas apariciones públicas, Castillo fue tajante respecto a su determinación, afirmando: «Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir».
El origen de una decisión irreversible
La historia de Castillo está marcada por la vulneración institucional y el trauma. Víctima de una agresión sexual múltiple en un centro de menores mientras estaba bajo tutela estatal, la joven intentó suicidarse en 2022, lo que le provocó una lesión medular irreversible y una discapacidad del 74%. Según consigna El Mundo, el cuadro de dolor neuropático crónico e incontinencia fue el motor de su pedido de muerte asistida. Durante una entrevista en el programa ‘Y ahora Sonsoles’ de Antena 3, la joven ratificó que «nunca ha dudado de su decisión», enfrentando el estigma social que suele rodear a quienes padecen trastornos de salud mental.
Luz verde a la eutanasia de Noelia.
🟠 Te contamos todos los detalles EN DIRECTO.#YAS24Mar ▶️ https://t.co/FUaXHdwvsl pic.twitter.com/RVhhgOyUUq
— Y Ahora Sonsoles (@YAhoraSonsoles) March 24, 2026
Justicia y asedio: El rol de los grupos antiderechos
A pesar de que la Ley de Eutanasia en España está vigente desde 2021, Castillo debió sortear una «compleja querella judicial» durante dos años. Su propio padre, representado por la organización de ultraderecha Abogados Cristianos, intentó inhabilitarla legalmente alegando que su estado mental le impedía decidir por sí misma. Este asedio no fue solo en los estrados: militantes de dicha organización se manifestaron en las puertas del hospital hasta el último minuto. Frente a este escenario, Noelia no retrocedió y ante la Justicia «denunció las presiones familiares», logrando que una jueza determinara que su progenitor no tenía legitimidad para decidir sobre su cuerpo.
Implicancias de un final en soledad elegida
El fallecimiento de Castillo, ocurrido a las 18:00 (hora local), marca un hito en la jurisprudencia española sobre el derecho a morir. Su decisión de morir sola, a pesar de estar acompañada por su familia en los momentos previos, subraya la reapropiación de su autonomía tras años de haber sido objeto de decisiones ajenas, tanto en el sistema de menores como en el judicial. En su última batalla legal, Castillo reiteró su deseo más profundo para cerrar un ciclo de dolor sistémico: «Quiero irme en paz y dejar de sufrir».

