Investigadores del CONICET, en colaboración con expertos internacionales, presentaron el hallazgo de restos excepcionalmente preservados de Alnashetri cerropoliciensis. Este pequeño carnívoro, descubierto en la provincia de Río Negro, aporta evidencia crucial para desmentir teorías previas sobre la miniaturización de los dinosaurios alvarezsaurios.
Un equipo internacional de científicos, con fuerte presencia de investigadores del CONICET, protagonizó un hallazgo paleontológico de relevancia global en el área de La Buitrera, ubicada al norte de la provincia de Río Negro. Según informó el cronista Miguel Faigón para el sitio oficial del CONICET, los especialistas identificaron restos muy completos de un dinosaurio patagónico Alnashetri que habitó la región hace aproximadamente 95 millones de años.
Este espécimen pertenece a los alvarezsaurios, un grupo de dinosaurios carnívoros conocidos por sus cuerpos livianos y extremidades especializadas. Aunque el primer ejemplar de esta especie se conoció en 2004, este nuevo fósil permite por primera vez un estudio detallado gracias a su excelente estado de preservación, del cual solo faltan pequeñas porciones del cráneo y la cola.
Desafiando los mitos sobre el tamaño y la dieta
La investigación, publicada recientemente en la prestigiosa revista Nature, arroja luz sobre un enigma que desconcertaba a la comunidad científica. Anteriormente, los paleontólogos sostenían que estos dinosaurios redujeron su tamaño como una adaptación evolutiva para alimentarse de insectos en termiteros. Sin embargo, el análisis del dinosaurio patagónico Alnashetri demuestra que estos animales ya eran diminutos mucho antes de desarrollar una dieta especializada.
Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET y responsable del hallazgo, explicó que el Alnashetri tenía el tamaño aproximado de una gallina y pesaba cerca de un kilogramo. A pesar de su escaso porte, su dentición y la estructura de sus manos indican que todavía se comportaba como un depredador típico y no como un comedor de hormigas especializado. Por lo tanto, el tamaño pequeño del grupo debe responder a factores distintos a la alimentación insectívora.
Integración territorial y proyecciones globales
Este descubrimiento no solo resalta la riqueza fósil de la Patagonia argentina, sino que también permite conectar la historia de nuestra región con el resto del mundo. Jorge Meso, becario del CONICET y autor del estudio, señaló que la posición primitiva del Alnashetri sugiere que este grupo de dinosaurios se dispersó por el supercontinente Pangea antes de su fragmentación definitiva. En consecuencia, este hallazgo federal ayuda a identificar fósiles similares en lugares tan distantes como Estados Unidos y el Reino Unido.
Además de su valor taxonómico, los estudios histológicos realizados por Ignacio Cerda revelaron datos biológicos sorprendentes sobre el ejemplar. Los análisis determinaron que el dinosaurio era una hembra de unos cuatro años de edad que ya había desovado al menos una vez antes de morir. De este modo, la ciencia producida en las provincias argentinas continúa liderando el conocimiento sobre la biodiversidad del período Cretácico a nivel internacional.



