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Mariano Saleh cuestionó su despido en Atucha: «Vienen a destruir todo lo que funciona para dárselo a privados»

Mariano Saleh advierte sobre el desguace de Nucleoeléctrica Argentina y la caída del 60% en el poder adquisitivo.

El sector nuclear en la mira: despidos y ajuste salarial en las centrales de Atucha

En una entrevista concedida al programa El Regreso por Somos Radio AM 530, Mariano Saleh, técnico de laboratorio químico y delegado de la central nuclear Atucha, denunció una política sistemática de hostigamiento y desmantelamiento del sector atómico nacional. Saleh, quien ha participado activamente en las protestas contra los intentos de privatización, enfrenta actualmente un proceso administrativo que busca desplazarlo de su puesto de trabajo. Según explicó el trabajador, «lo que sí está en trámite con un sumario es el despido con causa», una medida que interpreta como un intento de disciplinamiento ante su rol como referente gremial en la defensa de las empresas públicas.

El impacto del ajuste salarial y la paradoja de la rentabilidad

La situación de los trabajadores en las plantas nucleares refleja la profundidad del ajuste fiscal implementado por la administración central. Saleh detalló que, desde el inicio del mandato de Javier Milei, el sector ha sufrido una pérdida drástica de poder adquisitivo que supera los promedios del sector público nacional. «Lo que estamos viviendo es una situación de que nos han bajado el sueldo más del 60%», señaló el técnico, subrayando que esta degradación salarial no responde a una falta de recursos financieros de las plantas, sino a una decisión política deliberada de desfinanciamiento.

A diferencia de otras áreas del Estado que dependen exclusivamente del presupuesto nacional, Nucleoeléctrica Argentina es una entidad productiva con capacidad de generación de divisas propia. Saleh puso de relieve la contradicción entre los ingresos que generan las centrales y los salarios de quienes las operan: «las dos centrales en servicio que se encuentran ahora generan millones de dólares por día en venta de energía». En este sentido, la política de austeridad no buscaría sanear las cuentas, sino facilitar un proceso de transferencia de activos.

Hacia un esquema de privatización energética

El análisis de Saleh sobre el futuro del sector nuclear apunta a una repetición de los modelos de concesión de los años 90. Según el delegado, el Estado nacional ha realizado inversiones millonarias durante seis décadas que ahora quedarían a disposición de capitales privados en el momento de mayor maduración del sistema. Para el trabajador, esta estrategia «es parte de vender la gallina de los huevos de oro básicamente», refiriéndose a que las tres centrales de potencia están en condiciones de operar con alta eficiencia y bajos costos tras las recientes inversiones estatales.

La crítica de Saleh también alcanzó la dinámica interna de las organizaciones sindicales, señalando que la falta de una respuesta contundente ha facilitado el avance del Ejecutivo sobre el área energética. El entrevistado fue taxativo al afirmar que «el gremio al cual yo pertenecía ha cumplido un gran rol en permitir esta venta», sugiriendo una connivencia que debilita la resistencia de los trabajadores frente al hostigamiento. El escenario planteado por Saleh sugiere que el objetivo final es el traspaso de la infraestructura energética a «amigos privados», quienes obtendrían beneficios extraordinarios con un riesgo de inversión nulo.

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