El inicio de 2026 no trajo el alivio esperado para el sector comercial. Según los datos oficiales publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice de ventas totales a precios constantes —que elimina el efecto de la inflación para medir el volumen real de consumo— registró una caída del 1,2% interanual en enero.
La medición desestacionalizada es aún más preocupante para el análisis de coyuntura: el consumo retrocedió un 1,5% respecto a diciembre de 2025. Estos números desnudan una fragilidad persistente en el poder adquisitivo, que no logra recuperarse a pesar de los incrementos nominales en la facturación.
El escenario en Entre Ríos: mayor rezago regional
Para nuestra provincia, los datos del INDEC revelan una situación de particular debilidad. Mientras que a nivel nacional las ventas a precios corrientes subieron un 25,1%, en Entre Ríos ese incremento fue de apenas el 19,2%.
Esta diferencia de casi seis puntos porcentuales respecto al promedio país sitúa a la provincia entre las jurisdicciones con menor dinamismo comercial, muy lejos de los repuntes observados en Neuquén (32,7%) o La Pampa (30,7%). En el territorio entrerriano, los 104 supermercados relevados sumaron ventas por 50.363 millones de pesos, con un ticket promedio de 30.552 pesos por operación.
Alimentos básicos lideran las subas de precios
El análisis por rubros muestra dónde se está concentrando la presión sobre el bolsillo. Los grupos de artículos con los mayores aumentos nominales interanuales fueron la Carne (49,4%), seguido por Verdulería y frutería (38,3%) y productos de Panadería (27,2%).
El hecho de que los alimentos frescos encabecen las subas explica por qué, aunque la gente gaste más en pesos, el volumen físico de consumo sigue en descenso. La composición del consumo indica que el rubro “Almacén” (24,7%) sigue siendo el principal destino del gasto, seguido por limpieza y perfumería (14,1%).
El «plástico» como balsa de supervivencia
Un dato que exige una mirada crítica es la consolidación del endeudamiento para financiar compras básicas. Las ventas financiadas con tarjeta de crédito representaron el 43,1% del total facturado, superando el billón de pesos en un solo mes.
En contraste, el uso de efectivo cayó al 17,1%, mientras que el rubro “otros medios de pago” (billeteras virtuales y códigos QR) creció un 63,1% interanual. Esta mutación en las formas de pago sugiere que las familias están recurriendo cada vez más al financiamiento y a las promociones digitales para sostener el consumo.
Menos empleo en el sector
La retracción del consumo tiene su correlato en el mercado laboral. El informe del INDEC reporta que el personal ocupado total en supermercados alcanzó los 99.014 asalariados, lo que representa una baja del 1,5% en el empleo respecto a enero del año anterior.
Esta pérdida se concentró en las categorías no jerárquicas (cajeros, repositores y administrativos), donde la dotación cayó un 1,7%. Mientras tanto, la brecha salarial se mantiene: un gerente percibe en promedio 3,9 millones de pesos, frente a los 1,5 millones de un empleado de salón.

