De acuerdo con las declaraciones del diputado Rodolfo Tailhade, el máximo tribunal argentino ha dejado de lado el sistema normativo para convertirse en el «principal ariete» de un entramado de poder mafioso. Según el legislador, este sistema responde a los intereses de una élite empresarial que ha colonizado la estatalidad y, de manera vertiginosa, el Poder Judicial en las últimas décadas.
Tailhade sostiene que la Corte es el factor central en el despliegue de este esquema, cuyo propósito es la acumulación económica. En este contexto, describe una «guerra de facciones» interna, donde el derecho y las leyes carecen de relevancia frente a las decisiones políticas y corporativas de los magistrados.
Disparidad de tiempos procesales: Los casos de CFK y Jorge Macri
Uno de los puntos centrales de la denuncia radica en la arbitrariedad de los tiempos de resolución de la Corte. Tailhade señala que el tribunal empleó entre 45 y 50 días hábiles para ratificar la condena contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de la complejidad de una causa con miles de fojas y años de juicio.
En contraste, el diputado expone que causas que involucran a otros actores políticos o económicos han sido «cajoneadas» deliberadamente:
- Caso Jorge Macri: Una denuncia por presunto lavado de dinero vinculada a la compra de un departamento en Miami permaneció tres años en la Corte antes de que se ordenara reabrir la investigación, la cual había sido cerrada inicialmente sin medidas de prueba por la jueza Arroyo Salgado.
- Caso Fred Machado: La extradición del financista Federico «Fred» Machado, vinculado al narcotráfico y al financiamiento de campañas políticas, fue demorada por la Corte durante tres años y medio, tras lo cual se intentó devolver el expediente a instancias inferiores bajo argumentos considerados por Tailhade como «irregulares».
La interna judicial y el rol de la «familia judicial»
El legislador describe una fractura interna en la Corte, principalmente entre los ministros Horacio Rosati, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz. Según Tailhade, esta disputa se manifiesta en el Consejo de la Magistratura a través de debates por reglamentos de concursos que buscan perpetuar la endogamia en el sistema, asegurando que los cargos de jueces solo sean accesibles para la denominada «familia judicial».
Tailhade afirma que este modelo cuenta con el respaldo de organizaciones como la Amcham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina) y el G6, lo que reforzaría la tesis de una justicia subordinada a intereses externos y corporativos.
La «carta de despedida» y las operaciones en Rosario
El legislador también hizo referencia a un caso de gravedad institucional en Santa Fe, que involucra a operadores judiciales vinculados a los miembros de la Corte. Mencionó la existencia de una carta de Santiago Busaniche, señalado como operador de Lorenzetti, en la que acusa a Horacio Rosati y a su colaborador Silvio Robles de hostigamiento y de operar sobre jueces inferiores para perjudicarlo en causas judiciales.
Para Tailhade, este episodio revela un «nivel de podredumbre» y una «guerra de bandas» dentro del soto-gobierno judicial, que no suele trascender en los medios de comunicación masivos.
El Consejo de la Magistratura como «patio trasero» de la Corte
En su intervención titulada «La Mafia Judicial contra Cristina», Tailhade —quien integra el Consejo de la Magistratura— describió al organismo como un «rejunte de privilegios de privilegiados» que, en la práctica, ha dejado de cumplir sus funciones constitucionales. Según el legislador, el cuerpo se ha transformado en el «patio trasero» de Horacio Rosati, presidente de la Corte Suprema, quien utilizaría su posición para representar intereses personales y no los del máximo tribunal.
El diputado sostuvo que el actual funcionamiento del Consejo está diseñado para perpetuar a la denominada «familia judicial» en los cargos de poder, asegurando que los concursos están «digitados» para que solo quienes provienen de la carrera judicial puedan acceder a la magistratura. En este sentido, denunció que los consejeros alineados con Rosati actúan como «alcahuetes» que votan sistemáticamente para dilatar procesos o bloquear reglamentos que no benefician a su facción.
El fracaso de los concursos y la endogamia judicial
Para Tailhade, la crisis del sistema de selección es terminal y el Consejo de la Magistratura «no sirve para nada» en su forma actual. Argumentó que el mecanismo de concursos es una «farsa» sometida a la «rosca de los jueces», donde la ciudadanía no tiene representación real a pesar de ser un órgano político.
El legislador enfatizó que esta estructura garantiza que el Poder Judicial funcione como una herramienta de la élite empresarial. Asimismo, criticó la postura de Ricardo Lorenzetti, quien recientemente defendió que las vacantes en la Corte sean cubiertas exclusivamente por miembros de la justicia federal para evitar la «partidización», un argumento que Tailhade calificó de contradictorio, dado que los actuales miembros del tribunal provienen del ámbito académico y privado.
La propuesta radical: El modelo mexicano de elección popular
Ante lo que define como un estado de «podredumbre» institucional, Tailhade afirmó que «no hay solución posible dentro del sistema» y propuso eliminar el Consejo de la Magistratura de la institucionalidad argentina.
Como alternativa para «oxigenar» el Poder Judicial, el diputado propuso seguir el ejemplo de la reforma judicial en México.
Tailhade relató que el año pasado participó como delegado del Partido Justicialista en el proceso de elección de jueces por voto popular en dicho país. Calificó esta experiencia como el camino a seguir para recuperar la soberanía popular sobre el sistema de justicia, adaptándolo a las tradiciones y costumbres locales.
«No veo otra salida frente a esta mugre que hoy define los destinos de nuestro país que esa salida radical», concluyó el legislador.
