El Poder Ejecutivo Nacional, a través de la firma del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, dio pasos determinantes esta semana para completar la salida del Estado de sectores estratégicos. Mediante el Decreto 282/2026 y la Resolución 543/2026, se establecieron los mecanismos técnicos y legales para la privatización total de la empresa ferroviaria Belgrano Cargas y Logística S.A. y la prestadora de agua y cloacas AySA.
Estas medidas no solo implican un cambio de titularidad, sino una reconfiguración de la infraestructura federal. En el caso del sistema ferroviario, el Gobierno ha optado por un modelo de «desintegración vertical», lo que en la práctica significa separar la propiedad de los trenes de la gestión de las vías.
El desguace del Belgrano Cargas: Remate y fideicomiso
El plan oficial para el Belgrano Cargas —que opera líneas vitales para las economías regionales como la Belgrano, San Martín y Urquiza— divide el negocio en dos partes. Por un lado, el material rodante (locomotoras y vagones) se venderá mediante remate público. Por otro, las vías, inmuebles y talleres se entregarán a través de contratos de concesión de obra pública.
El decreto justifica esta fragmentación argumentando que busca «fortalecer la viabilidad económica de la concesión». Según el texto oficial, lo recaudado por la venta de los trenes se destinará a un fideicomiso para financiar obras en las propias vías concesionadas. Sin embargo, la norma permite que parte del material rodante sea incluido en los paquetes de concesión para asegurar que los nuevos operadores privados tengan equipos disponibles desde el primer día.
AySA: Un nuevo contrato para seducir al «operador estratégico»
En paralelo, el Ministerio de Economía aprobó el modelo de contrato de concesión que regirá para Agua y Saneamientos Argentinos (AySA). Este paso es el preámbulo necesario para la venta de, al menos, el 51% del paquete accionario de la sociedad a un inversor privado mediante licitación internacional.
El Gobierno plantea que este proceso no debe ser una simple transferencia de acciones, sino una «transformación de importancia refundacional» para el servicio. Para facilitar la transición, se ha diseñado un «Plan de Acción de Transición» que cubre el período 2024-2026, con el objetivo de reorientar la gestión de la empresa antes de que el nuevo dueño asuma el control total del servicio en la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del conurbano.

