En una decisión que marca un hito para el activismo ambiental en los Balcanes, el Gobierno de Albania confirmó la cancelación definitiva de los megaproyectos turísticos vinculados a Jared Kushner, yerno del ex presidente estadounidense Donald Trump, y su esposa Ivanka Trump. La medida se produce tras semanas de movilizaciones masivas bajo la bandera de la «revolución del flamenco», que lograron paralizar una inversión estimada en 1.200 millones de dólares en zonas de altísimo valor ecológico.
El fin de los complejos en Sazan y Vjosa-Narta
Los planes, gestionados a través de la firma Affinity Partners, contemplaban la transformación de la isla de Sazan —un antiguo enclave militar secreto en el Adriático— y de los humedales de Vjosa-Narta en destinos de ultra-lujo. El desarrollo proyectaba la construcción de hasta 10.000 habitaciones de hotel y villas residenciales, lo que organizaciones como BirdLife Albania calificaron como una «sentencia de muerte» para ecosistemas que sirven de refugio al pelícano dálmata y la foca monje.

La entrada de maquinaria pesada en mayo de 2026, que comenzó a destruir dunas y bosques sin consulta pública, fue el detonante de la indignación popular. Según denunció el periodista Emmet Lyons para CBS News, la opacidad gubernamental sobre los permisos de construcción alimentó las sospechas de corrupción y favoritismo.
De la «guerra híbrida» al retroceso de Edi Rama
Hasta hace pocos días, el primer ministro Edi Rama defendía la inversión como un motor económico vital para Albania, un país con uno de los PIB per cápita más bajos de Europa. Rama llegó a calificar las protestas como una «guerra híbrida» instigada por intereses extranjeros y críticos de Donald Trump.
Sin embargo, la posición del Ejecutivo se volvió insostenible ante la apertura de una investigación penal por parte de la Fiscalía Especial Anticorrupción (SPAK). Las indagatorias se centraron en presuntas irregularidades en la adjudicación de terrenos y en la modificación discreta de leyes ambientales en 2024 para permitir hoteles de lujo en zonas protegidas.
Asimismo, la Comisión Europea advirtió que el proyecto ponía a Albania en rumbo de colisión con las normas ambientales de la UE, comprometiendo su proceso de adhesión.
Antecedentes y la «máquina» legislativa
El conflicto actual posee raíces en una trama de intereses políticos y financieros. En un análisis publicado por Denisa Russell, se describe la existencia de una «máquina» legislativa de tres leyes aprobadas entre 2024 y 2025 diseñadas para convertir el patrimonio natural en propiedad privada para élites conectadas con el poder.
A esto se suman los antecedentes del ex agente del FBI, Charles McGonigal, quien fue condenado en Estados Unidos por ocultar pagos de un nacional albanés con vínculos gubernamentales mientras supervisaba investigaciones que involucraban a funcionarios del país. Estos hechos, según informes de la Oficina del Inspector General de EE. UU., erosionaron la confianza pública en la transparencia de los acuerdos internacionales de Rama.
Un triunfo generacional: «Albania no está en venta»
La «revolución del flamenco» fue impulsada mayoritariamente por jóvenes que rechazaron un modelo de crecimiento que los relegaba a ser «limpiadores y jardineros» en complejos excluyentes construidos sobre su propia tierra. La ingeniera Brunela Mërtiri, una de las voces virales del movimiento, resumió el sentimiento colectivo ante las cámaras: «Ivanka puede haber visto la isla, pero no vio a los albaneses».
Para el analista Marcos Peñaloza, de 1000 Caracteres, esta victoria representa un cuestionamiento profundo al sistema político albanés y a la costumbre de las élites de utilizar los activos nacionales como moneda de cambio para obtener favores geopolíticos en Washington.

