Arte

Fernanda Laguna: «El arte me pareció siempre una herramienta con la cual podía darme todos los gustos»

Fernanda Laguna es artista visual, poeta y curadora. A continuación, la creadora de Escuelita y Galería de Arte Belleza y Felicidad comparte su trabajo en Fiorito en estos meses de pandemia, su obra, sus libros y su compromiso con las causas sociales.


Fernanda Laguna es artista visual, escritora, curadora y docente. En 1999 creó el espacio de arte y editorial Belleza y Felicidad junto a la también escritora Cecilia Pavón, abierto hasta 2007. En 2003 abrió una sucursal de la misma galería en Villa Fiorito, que sigue en actividad. Forma parte del colectivo Ni Una Menos y con Cecilia Palmeiro desarrolla el archivo vivo «Mareadas en la marea».

Como curadora, participó de doscientas muestras en espacios independientes y museos de Argentina y del exterior, como el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi (Brasil) y el Consulado Argentino en Nueva York. Obtuvo las becas Kuitca y la Foundation for Arts Initiatives. En 2008, junto a un equipo de artistas, desarrolló un proyecto de Escuela Secundaria especializada en Artes Visuales en el barrio de Fiorito, proyecto que recibió dos becas del Fondo Nacional de las Artes (FNA).

Su obra fue adquirida por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Museos de Arte Contemporáneo de Rosario y Salta, Fundación Cisneros, Museo de Arte contemporáneo de Los Ángeles, Museo Pérez Miami y por la colección Guggenheim.

Fue una de las creadoras de Periférica, la primera feria de espacios independientes en el Centro Cultural Borges, también del espacio de performance y poesía Tu rito (2010-2013) y del espacio de arte Agatha Costure (2013-2016) y, junto a Javier Barilaro y Washington Cucurto, fundó la Eloísa Cartonera, un proyecto fundamental de reciclaje y distribución editorial en los 2000.

Desde 1995 publicó su poesía de manera independiente. En 2012 Editorial Mansalva editó Control o no control y Fernanda Laguna para colorear en 2017. En 2018 publicó Los grandes proyectos (Página/12) y La princesa de mis sueños (Iván Rosado, editorial rosarina). En 2015 su obra literaria fue traducida al inglés y publicada en los libros Belleza y Felicidad (Editorial Sand Paper press) y Dreams and nightmares (Editorial Les figures).

Algunos de sus libros en prosa, como Durazno reverdeciente, Me encantaría que gustes de mí, Dame pelota y Sueños y pesadillas fueron publicados con el seudónimo Dalia Rosetti, su alter ego. Publicó además Espectacular, un texto con lecturas y cartas sobre arte.

A continuación, Laguna nos habla de su trabajo en Belleza y Felicidad Fiorito en estos meses de pandemia, sus últimos libros publicados y su labor como artista visual.

-¿Qué clase de textos vamos a encontrar en Espectacular?

-La escritura de ficción es una manera de abrazar realidades que están en diferentes grados de cocción. Para mí lo que tenemos por idea de realidad es una gradación estandarizada, pero lo real tiene miles de millones de tipos de existencia. Este libro surgió de textos que artistes, curadores y amigues, me pidieron que escribiera. Nada hubiera escrito sin la iniciativa de les demás, en ese sentido lo autobiográfico siempre está escrito por una parte de une que es colectiva. Esto es muy importante para mí: hay una parte de une que no es une, que con los años va creciendo a través del desarrollo de nuestros deseos, que es un territorio conformado por otres.

-Amor total reúne tu obra plástica iniciada en los ’90. ¿Fuiste vos quien convocó a los que escriben en el libro -Gumier Maier, Francisco Lemus, Bárbara Golubicki? ¿Qué representan para vos?

-La idea de este libro es 100% de Ana Wandzik, Maximiliano Masuelli, Iván Rosado. Siempre me costó agrupar y sobre todo historizar sin que quede algo muerto. Los textos los eligieron elles y le pidieron a Francisco Lemus un texto más. Para mí es muy emocionante ver esas obras, son mis primeras clases de buceo en lo que se convertiría en el camino de mi corazón, del arte. Son pruebas, experimentos sobre mí y les demás. Copiaba a otres para decirme a mí misma que aunque no haya gesto, ni imaginación mía, yo habitaba igual allí y que en ese mini pedacito estaba toda yo. El arte me pareció siempre una herramienta con la cual podía darme todos los gustos, pintar todos los estilos, usar todos los materiales. Armar mi propia colección.

En la web de la Galería Nora Fisch se puede visitar la muestra «Orgullo y prejuicio», curada por Francisco Lemus, en la que la obra de Laguna dialoga con la de sus contemporáneos: Lux Lindner, Alberto Goldenstein, Raúl Flores, Claudia del Río, Claudia Fontes, Emiliano Miliyo y Alfredo Londaibere.

-En «Orgullo y prejuicio» podemos ver tus obras de estética pop, de estilo más naive pero también obra más reciente. ¿Qué cambios identificás en tu obra desde tus inicios a hoy en lo que hace a temáticas y estilo?

-Nunca me gustó el pop. Aunque entiendo que se las vea de esa manera. Tampoco me interesaba lo kitsch. Como decía Gumier, «una cafetera de Palermo imitación italiana de rasgos minimal, eso es kitsch«. Eran las cosas que me gustaban, no trataba de hacer un procedimiento de transformación o de contextualización llevando algo desplazado a un formato artístico. Necesitaba aferrarme a un gusto para no perderme en todas las posibilidades que ofrece el arte. Siempre fui muy de cambiar. La gente que es parte mía me fue transformando y eso se ve muy claro en mis obras. Me encanta ser una veleta, dejarme influenciar y aprender.

Belleza y Felicidad

-¿Qué significó para vos crear Belleza y Felicidad hace 17 años y por qué quisiste replicarla en Villa Fiorito?

-Belleza y Felicidad es el nombre de un ser colectivo (al igual que el curadore comex_lin), resultado de la unión de dos individualidades y mucha gente más. No fue un espacio, ni una galería de arte para mí, sino muchas cosas que no puedo precisar pero una podría ser una lengua o un tipo de luz.

Primero llevé en un helicóptero la idea de un espacio de exhibiciones a la casa de Isolina Silva y al arribar todo automáticamente cambió. El contexto, les vecines, la luz, miles de etcéteras hizo que el proyecto de sucursal fracasara en el sentido que Belleza y Felicidad Fiorito tomaría su propio camino de autodescubrimiento, y la búsqueda de este camino es la esencia del proyecto. En 17 años mutamos muchísimo, el proceso es lentísimo, recién ahora estamos encontrando formas educativas que nos representen a todes les que somos. Por ejemplo en 2019 se creó la Asamblea antiadultista permanente de niñes, donde les niñes comparten sus intereses y debaten los contenidos que quieren recibir.

-¿Cómo trabajaron en Fiorito durante estos meses?

-Estos primeros meses de pandemia fueron muy difíciles, nos costó readaptarnos a las nuevas circunstancias. Nuestro comedor siguió cocinando los sábados y dando merienda los domingos, la diferencia es que se duplicó la cantidad de comensales, llegando a alimentar a cuatrocientas cincuenta personas. Desde el colectivo comenzamos a distribuir alimentos y artículos de limpieza una vez por semana para ochenta familias de la zona de la Lonja y a cinco comedores de Fiorito. Con los alimentos aprovechamos para enviar información sobre higiene y violencia de género. La pandemia nos empujó a trabajar más colectivamente con otras organizaciones y colectivos del barrio. A través de la Unión de Trabajadores de la Tierra tenemos acceso a verduras frescas a precios increíbles.

Algunas de las actividades que pudimos llevar a cabo fue gracias a la participación de Juan Giribaldi, quien armó una colección de dibujos para colorear con obras de artistas argentines contemporáneos y algunos clásicos. También trabajamos con diseñadores invitados con los que trabajamos sobre monstruos. Hicimos audiocuentos de escritores contemporáneos para que les niñes ilustren, nos mandamos cartas, sacamos fotos y también produjimos una serie de videos con poesías y dibujos de les niñes y adolescentes de los talleres.

Otro proyecto que emprendimos para el grupo de mujeres del comedor Gourmet son clases de cocina por zoom, el primer curso es de comida china transmitido desde ese país. Se cocina en vivo, se aprende cultura china y se comparten experiencias, también se ríen mucho. Ahora estamos preparando zooms de comida alemana, mexicana, peruana y nuestra meta es aprender de los pueblos originarios. Siguiendo protocolos el taller de serigrafía sigue adelante con la producción de remeras con frases feministas, vamos avanzando en la parte comercial, la pandemia nos ayudó a crear una tienda online y a reforzar nuestros métodos de organización, que aunque no seamos una cooperativa funcionamos como tal.

-Por estos días, el Instituto de Arte Contemporáneo de la Universidad de Commonwealth realiza Fernanda Laguna: As Everybody, una retrospectiva sobre tu trabajo. ¿Qué te pasa con esto y cómo entra, en la muestra, el proyecto «Mareadas de la marea»?

-Me encanta que sea toda obra de los últimos diez años, ya que a esta edad todo se empieza a centrar en lo histórico como recuerdos de época y yo le escapo un poco a eso porque no me quiero perder el hoy. Así que la muestra es una enorme sorpresa para mí, en el sentido de que une es varies que comparten algún tipo de contexto común, hacer algo tan lejos, nunca pensé que iba a pasar. Siempre me sentí muy local, de hecho me enraizo en mis diversos locales. Los cuadros que están en la muestra me encantan, son muy diversos, parecen hechos por muchas personas. Me encanta también que haya algunos cuadros medio feos como una flor con bigotes en colores raros. La calidad no es un tema que me impida dormir, para nada.

También montamos con Cecilia Palmeiro en otra sala del museo el archivo vivo “Mareadas en la marea”, que arranca hace cinco años con el nacimiento del grito colectivo “Ni una menos” y hace un recorrido sobre las luchas, acciones, manifestaciones, tejes, alianzas de la marea feminista plurinacional e internacional. Tenemos un montón de souvenirs que nos entregó la calle luego de las revueltas, latas sonajeros para el agite, carteles de cartón, trozos de tela insignias, bengalas verdes ya usadas, entre otros materiales.

-¿Cómo afectó la producción de obra durante la pandemia?

-Con mi pareja Andrés Politano acabamos de abrir un local en un espacio donde compartimos con varies artistes. Se llama “Para vos… Norma mía” y vendemos ropa que hacemos nosotros y de otros artistes. Cerámicas, productos de higiene naturista y libros de editoriales independientes. También guardamos la mitad del espacio para hacer muestras. Trabajamos codo a codo con Santiago Villanueva y con comex_lin. Al lado de Norma mía esta “El universo”, un pequeño garage donde vendemos regalos alineados con los elementos que conforman el cosmos. Exponer a otres es exponer una parte de sí misme, los escaparates de nuestras tiendas son muestras. Para mí el arte es como cuando agitás una gaseosa y las burbujas se hacen tan chiquititas que se unen con el líquido y se pierden las diferencias.

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