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Equipo de Antropología Forense: la historia detrás de la postulación al Nobel

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y la Universidad Nacional de Quilmes postularon al EAAF al galardón que entrega la Academia Sueca. Desde 1984 identifican víctimas de violaciones a los derechos humanos.


La postulación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) al premio Nobel de la Paz cosechó todo tipo de apoyos, consolidando así un prestigio internacional ganado en más de 35 años, a partir de la identificación de víctimas de violaciones a los derechos humanos en todo el mundo.

La propuesta, presentada en conjunto por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), hizo hincapié en el «alcance global» del EAAF y en que «su labor se sustenta en los principios de los Derechos Humanos, del derecho humanitario internacional y, fundamentalmente, en el respeto por el derecho individual y colectivo a la identidad, la verdad y la justicia».

El nacimiento

El Equipo, que busca e identifica personas a través de sus restos óseos, surgió en 1984 a instancias de Abuelas de Plaza de Mayo para que colaboraran con el antropólogo estadounidense Clyde Snow en la recuperación de los cuerpos enterrados ilegalmente durante la dictadura.

A meses de recuperada la democracia, para aquellos estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la decisión de incorporarse a la búsqueda e identificación de los desaparecidos no fue una decisión sencilla: los represores estaban en libertad y con su poder intacto.

No obstante los peligros y las dudas, decidieron acometer la tarea con el compromiso de hacer lo posible para que los crímenes militares no quedaran impunes y por la deuda que consideraban tenían con la sociedad por su formación en la educación pública.

Las Abuelas de Plaza de Mayo son un ejemplo y un modelo en todo el mundo y merecen (el Nobel) mucho más que nosotrosLUIS FONDEBRIDER, CREADOR DEL EAAF

En sus más de 35 años de trabajo, el EAAF acumuló reconocimientos de gobiernos, organismos de derechos humanos, universidades y un sinfín de instituciones y colectivos por su colaboración en la restitución de identidades a víctimas cuyos restos permanecían como desconocidos, y fue así que recibieron, entre otros, el honoris causa de la UBA y la beca MacArthur, dotada de un premio de medio millón de dólares.

La palabra del fundador

Desde Berlín, en uno de sus incontables viajes por el mundo para organizar las intervenciones del EAAF, su director ejecutivo y fundador, Luis Fondebrider, se refirió a los premios que viene recibiendo el equipo hace ya años.

«La única diferencia es que el Nobel es un premio muy importante en todo el mundo pero apreciamos todos los premios por igual, desde las organizaciones de base hasta éste; pero sí es verdad que las pequeñas cosas que nos dan los familiares, cuando les damos una respuesta, son muy importantes para nosotros», dijo en esa oportunidad.

También se refirió a las Abuelas de Plaza de Mayo, sus madrinas y eternas postuladas para el premio de la academia sueca: «Son un ejemplo y un modelo en todo el mundo y lo merecen mucho más que nosotros: sin las Abuelas nosotros no existiríamos y tampoco sin los familiares».

Algunos de tantos logros
Entre los hitos del equipo pueden mencionarse la identificación de Ernesto «Che» Guevara, de la fundadora de Madres, Azucena Villaflor y del nieto recuperado Manuel Gonçalves Granada, entre otras; la refutación de la verdad oficial en el episodio de «El Mozote», en El Salvador, la mayor masacre del siglo pasado en la región, la desestimación de la «verdad histórica» en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que produjo un cisma político en México, y la identificación de los cuerpos de soldados en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas.

 

En caso de que ganemos el premio va a ir, como siempre, al fondo común del equipo y se invertirá el dinero en seguir investigando y apoyando a los familiares”. LUIS FONDEBRIDER

Solo en la Argentina, el EAAF encontró e identificó a más de mil personas víctimas de desaparición forzada e intervino en auxilio de los familiares de las víctimas en los Balcanes, Sudáfrica y Guatemala, por nombrar algunos de los 55 países en los que actuó.

«En caso de que ganemos el premio va a ir, como siempre, al fondo común del equipo y se invertirá el dinero en seguir investigando y apoyando a los familiares», cerró Fondebrider.

El Nobel de la Paz se anuncia en octubre y su ganador se alza con un premio de 9 millones de coronas suecas, unos 57 millones de pesos, que recibe durante una ceremonia en la ciudad de Oslo.

Este año, además del EAAF ya fueron propuestos la activista ecológica Greta Thunberg y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

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