Un equipo de arqueólogos egipcios descubrió un conjunto de 18 tumbas antiguas, 24 amuletos de oro y un sarcófago de granito sellado en la zona de Marina el-Alamein, en la costa mediterránea de Egipto. Según informó el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, los restos pertenecen al periodo de influencia grecorromana en la región.
El hallazgo se produjo en el sitio donde antiguamente se erigía la ciudad portuaria de Leucaspis, un centro comercial activo entre el siglo II a. C. y el siglo IV d. C.. Las excavaciones revelaron 11 tumbas excavadas directamente en la roca y siete sepulturas de piedra caliza situadas a nivel del suelo.
Tesoros para el «más allá»
Entre los objetos recuperados destacan 24 «lenguas» de oro, pequeños amuletos de lámina dorada que se colocaban en la boca de los difuntos. Esta práctica respondía a la creencia religiosa de que el fallecido debía ser capaz de hablar ante el tribunal de los dioses en el inframundo.

Además de las lenguas, los investigadores hallaron un amuleto con la forma del Ojo de Horus, símbolo de protección y renacimiento, así como altares de piedra caliza, lámparas de aceite, vasijas de cerámica y fragmentos de una estatua de yeso con forma de esfinge.
Un sarcófago inviolado
Uno de los descubrimientos más significativos es un sarcófago de granito de 2,5 metros de largo que, según estimaciones preliminares, no ha sido abierto desde la Antigüedad. De confirmarse que permanece sellado, el estudio de los restos humanos en su interior ofrecería datos cruciales sobre las tradiciones funerarias de la élite de Leucaspis.
Nikolay Sudarev, investigador del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, señaló en declaraciones recogidas por RT que estos complejos funerarios son vitales para la reconstrucción histórica. «Cuando las fuentes escritas son insuficientes, los complejos funerarios ayudan a reconstruir el pasado. A través de ellos conocemos la cultura material, las creencias religiosas y la estructura social de la sociedad», explicó el experto.
El ocaso de Leucaspis
La ciudad de Leucaspis formaba parte de una extensa red comercial en el Mediterráneo, manteniendo infraestructuras portuarias y barrios residenciales que conectaban a Egipto con otros centros del mundo antiguo. Sin embargo, la historia de este asentamiento terminó de forma abrupta en el siglo IV d. C., cuando un potente tsunami, provocado por un terremoto cerca de la isla de Creta, destruyó gran parte de la ciudad.
Desde el inicio de las excavaciones en 1986, el número de tumbas identificadas en esta necrópolis asciende a 44, consolidando a Marina el-Alamein como un sitio clave para entender la transición cultural tras la conquista de Alejandro Magno y la posterior integración de Egipto al Imperio Romano.

