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Cristina Kirchner: «A mí me absolvió la historia, a ustedes seguramente los va a condenar»

La vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner ironizó sobre las acusaciones en su contra, aludió a otras causas penales que involucran a sus hijos Máximo y Florencia, y criticó con dureza a jueces, fiscales y funcionarios del gobierno de Mauricio Macri en una extensa exposición durante el juicio oral por la obra pública.


La vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner aseguró en los tribunales federales de Comodoro Py que el juicio que la tiene como acusada se lleva adelante porque «había que condenar a un gobierno, al que desendeudó al país« y sostuvo que no espera la absolución de la justicia por que la «absolvió la historia».

La expresidenta sostuvo que la causa por la obra pública fue un “plan ideado” por el Gobierno de Mauricio Macri. Remarcó asimismo que esta iniciativa “forma parte del lawfare” planeado con “el auxilio invalorable del aparato judicial”.

¿No les parece de trascendencia pública que la vicepresidenta electa esté sentada acusada de integrar una asociación ilicita?”. Con este interrogante, la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner comenzó su exposición en el marco de la declaración indagatoria en el juicio que se le sigue por el supuesto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz.

La expresidenta comenzó con un cuestionamiento a la decisión del Tribunal Oral Federal 2 de no permitir la televisación en vivo de la audiencia y en ese marco cuestionó a los jueces que la juzgan y aludió a un “lawfare” (armado de causa) de la que esta acusación formaría parte.

“¿En serio que la vicepresidenta está sentada en el banquillo de los acusados acusada de ser la jefa de la banda no les parece relevante?”, preguntó mirando al Tribunal a pocos minutos de sentarse para comenzar a declarar, según lo reseñado por la agencia oficialTélam.

Asimismo, afirmó que “todo esto, el plan, fue ideado para una feroz, inédita persecución contra quien fuera presidenta de la República durante dos períodos consecutivos por el voto popular”.

“Un mes antes del cierre de listas me sentaron en el juicio oral de corrupción por la obra pública” y eso “también es lawfare”, arremetió Fernández de Kirchner.

Acto seguido, ironizó: “soy jefa de cuatro asociaciones ilícitas, creo que no tuve tiempo para gobernar porque me la pasaba montando asociaciones ilícitas, dos de carácter familiar, dos de carácter público empresarial”.

En la última asociación ilícita “ya no soy jefa de la banda de un empresario de la construcción, ahora soy jefa de la banda de todos los empresarios de construcción de la República Argentina en lo que se conoció como la causa de los cuadernos”, prosiguió.

Acto seguido, puso de relieve que “este juicio está montado sobre la hipótesis de que Néstor Kirchner fue presidente para armar una asociación ilícita con un empresario de la construcción que era su amigo de Río Gallegos, para venir a saquear las arcas del Estado”, acusación que calificó como “una vergüenza”.

En una larga exposición cuestionó al Gobierno de Mauricio Macri, a su “mesa judicial”, a funcionarios como Laura Alonso, titular de la Oficina Anticorrupción; Mariano Federici de la Unidad de Información Financiera, y la AFI y al Ministerio de Justicia.

“Voy a comprar números de lotería, tengo una suerte cuando sortean jueces siempre me tocan (Claudio) Bonadio o (Julián) Ercolini. Deberíamos revisar un poquito cómo se hacen los sorteos en Comodoro Py”, acotó la vicepresidenta electa.

Al referirse a esta causa como una muestra del lawfare, la expresidenta remarcó que en Argentina “hay jueces y fiscales que cometen delitos en uso de las facultades que les confiere la Constitución”.

Así llegó este gobierno saliente al gobierno, con el auxilio invalorable del aparato judicial” y este juicio forma parte también del lawfare, esto fue un plan ideado por el gobierno saliente, acusó.

“Se nota mucho lo que han hecho señores jueces, en serio se nota mucho”, agregó entre sus muchas críticas a los tribunales de Comorodo Py, y recordó también situaciones de su salida del Gobierno en el 2015.

“Había que condenar a un gobierno. El de Néstor Kirchner. Había que traer de vuelta al FMI. Y para eso había que convencer que el que nos desendeudó era un chorro. Por eso es que estoy sentada acá

“La que está sentada hoy acá fue la primera mujer presidenta de la República pero a solicitud del Gobierno entrante su mandato terminó el 9 de diciembre a las 9 de la noche, cual Cenicienta. Así terminó el mandato de las dos veces electa presidenta de los argentinos por el voto de los argentinos y argentinas”, recordó.

Este hecho fue puesto como ejemplo del lawfare porque eso ocurrió por un fallo judicial que le impidió entregar el mando en la Asamblea Legislativa, dijo y luego eso se presentó como que ella no quiso “entregarle a Macri los atributos del poder”.

“No me dejaron. Yo quería ir a la Asamblea y un magistrado decía que no podía”, aseveró.

Sobre la denuncia por la obra pública dijo que fue presentada “a los pocos días de asumir el gobierno saliente” y se trató de una “denuncia mediática que fue transmitida a diestra y siniestra» en una acusación que “no reconoce antecedentes”.

Cristina Kirchner recordó que las esuchas ilegales de las que fue víctima junto a su ex secretario Oscar Parrilli salieron de la Dajudeco, órgano creado durante el actual Gobierno para administrar las intervenciones telefónicas, bajo la responsabilidad de Martín Irurzun. «Irurzun te escucha e Irurzun te mete preso», sintetizó. Y señalando una vez más a los jueces, les dijo: “Y hay programas de televisión que anuncian, cual circo, la difusión de esas conversaciones, sin que a nadie de esta casa se le mueva un pelo, cuando son ustedes los responsables de las escuchas. «Si esto no es lawfare, ¿¡qué es?!», gritó.

“Ni qué hablar de la persecución a mis hijos. Que cometieron un delito terrible. Ser los hijos de Néstor y Cristina kirchner. Mi hija, que le hicieron un fotomontaje con millones de dólares como si los hubiéramos robado. El dinero de la sucesión, de los plazos fijos, no estaba en ningún paraíso fiscal. Estaba en una cuenta de mi hija en el banco Galicia y pudo explicar que nunca se movió de ahí ese dinero”. Y con la voz quebrada, agregó: “mi hija tenía doce años cuando llegó a Olivos. Se fue de Olivos con 25 años, una hija –respiró profundo para poder seguir hablando- y un procesamiento como miembro de asociación ilícita”. Luego, reveló: “Siempre le digo a Florencia, tal vez para consolarla: imaginate lo que hubieran hecho con Perón y Evita si hubieran tenido hijos. Es el unico consuelo que puedo darle, después de todo lo que le han hecho”.

CFK se enfocó en el análisis político: “Esto pasa sólo con los gobierno peronistas”, evaluó. Visiblemente conmovida, agregó: “En el pasado, y en estos cuatro años”. En esta misma línea, planteó que a todo peronista con plata se lo considera corrupto. “Ahora, si no sos peronista pero sos multimillonario se te presume honesto”, cerró.

Este tribunal es el tribunal del lawfare y seguramente tiene la condena escrita. ¡No me interesa! Yo he elegido la Historia. A mí me absolvió la historia. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia”. Una explosión inusual de apalusos rompió entonces el protocolo de la sala de audiencias. Cristina se levantó enérgica, juntó sus carpetas y caminó unos metros para irse. El presidente del Tribunal le dijo que tenía la opción de responder preguntas. Entonces, ella volvió sobre sus pasos y, sin sentarse nuevamente en el banquillo, tomó el micrófono y lanzó: “¿Preguntas? Preguntas van a tener que contestar ustedes”. Los aplausos volvieron y la acompañaron hasta salida. 

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